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Historia
Las vueltas del destino

Las vueltas del destino

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Capítulo 1 Dante

Palabras:1978    |    Actualizado en: 30/05/2023

un recordatorio de cómo la

la tradición y lo que se me inculcó, mi futuro sería dirigir la Cosa Nostra en todo el

do que me d

s, uno que había comido demasiados dulces en Halloween como para que le diese dolor de barriga, se sintiese terriblemente mal y se quedase en la cama al cuidado de su sorellina, su niñ

uérfano y despertó

mi padre, su mano derecha militar y el subjefe de la familia, tomó el poder y me metió en sus filas, decidí convertirme e

enía en la otra mano. Suspiré cansado, harto de que se me limitase la información relacionada con lo que ocurrió ese día de la boda. Así que cerré

que podían hacer si no querí

isto para intentar dormir en la comodidad de mi cama cuando mi teléfono s

va York, y a esa hora

-pregunté dire

icó con su voz más desesperada, una que muy poco le escuchaba, solo cuando estaba al borde de perdón su temperamento, lo que decía mucho de un hom

punto que apreté los puños, listo para la acción. M

uié

una bomba de tiempo para la organización. En estos se habla de todos nuestros negocios, y cuando digo todo Dante, son todos los que tenemos en la costa

ría esa noche,

rmación, me haré c

tales, son muy importantes para todos nosotros... Y

ha

automóvil, edad, sitios que frecuentaba, así como la dirección, familiares con los que viví y distribución del sitio. Un resumen que me tomé unos minutos de analizar, grabar y

ba directo al centro de operaciones y casino en el que congregaba a mis

gran cicatriz en la ceja y de aspecto intimidante, no obstante, era un perfecto soldato y capodecina que cua

uda señor? -preg

orreas de alguien para que se comporten, hazlo. Eres mi ojos y oídos, así que tienes que estar pen

perder el tiem

y miré la dirección que mi tío envió por mensaje. Quedaba en una zona residencial privada al norte de la ciudad. Me puse un pasamontaña debajo del cas

soltar porque eran vista ciega. Así que dejé la moto cerca, me monté y me ubiqué mirando la facha de las casas, la del hombre debía estar

: había atrapado al hombre en su jardín traser

ma de seguridad. Caminé por las habitaciones, verifiqué que la esposa estaba dormida y los niños no se encontraban, por lo que sup

ue, si lo vendo al mejor postor, no solo tendría el dinero para hu

ra, uno que me daría pl

girase para verme. Dejó la conversación a la mitad, no gritó, se volvió pálido, tanto como para quitar

los cassettos de la Cosa Nos

o el muy miserable mojaba los pantalones ante mí. Se

-dijo t

pensabas hacer cassetto? ¿Venderías todo para huir de algo que aceptaste para toda l

y comenzó a llorar-, yo no h

gu

le hiciste copias, que no hay más evidencia... Si despiertas a tu mujer o haces un paso en falso, me l

te, sacó unas carpetas las cuales revisé y en efecto, tenían información de balances de los nego

s papeles dentro de un envase de metal que tenía como papelera, así como su computadora luego de destruirla sin problemas con todos los dispositivos

n una precisió

sa entrase y me viese, le disparé en la cabeza de inmediato. De todas formas, no pensaba dejarla viva, mi intención era hacer pasar todo como un robo, uno que s

ranqué, ambos comenzaron a seguirme, por lo que tomé una ruta alterna, me interné en una calle estrecha, y ellos dispararon sin cesar. Sentí como el ardor me atravesó el hombro de una form

olté la moto y me estrel

hacia un contenedor de basura para distraerlos, luego me oculté como pude en un callejón unas calles más abajo. Ahí me senté un momento para respiras, me quité el pasamontaña porque me ahogaba y luego i

cuando sentí que mi

o esta

ían la puerta en la que me hab

-preguntó con una dul

cuenta de que parecía un mis

más impactantes que hubiese visto en mi vida. Su rostro me dejó un poco aturdido, tan

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