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Historia

Capítulo 4 Mi jefe solicitó tener el placer de verla

Palabras:1787    |    Actualizado en: 24/04/2021

ía escrito un artículo contra Nehemiah y, como periodista en una agencia de noticias, necesit

iera parecer cualquier cosa menos que perfecto. Como decía un refrán, "Los terneros recién nacidos no le temen a los tigres", y Cara, como ternero que e

ang

po de conmoción has causado? ¿Cómo te atreves a pedirme que publique algo como esto?". Señaló los papeles en el suelo con ira y horror en su rostro, mientras continuaba enfureciéndose c

osa y, por lo general, cualquier impresión que causaba en la gente no era buena. Pero, ahora con sus mejillas enrojecidas de rabia y con su boca abierta mientras le gritaba a Cara, se veía al mismo

"Pero, estos son los hechos. En el pasado usted me dijo que un periodista debe tener el sufi

er noticia. Para Cara, ellos representaban una guía en la industria, uno de los lugares en los que se podía confiar para

cía confuso. ¿Dónde estaba el hombre que le había dicho que tuviera valor? Sus acciones la desconcertaron... y también l

no funcionará. ¡¿Ir en contra de alguien como él?!. Un talento como tú no debería seguir trabajando aquí", continuó, dejand

la contagió también a ella, su voz temblaba a medida

seguir un empleo en una de las agencias líderes dentro de la industria había sido un sue

a la mi

lo que ahora parecía una eternidad–, Cara había pensado que el artículo que había escrito impulsaría su carrera hacia adelante. Un ascenso, un aumento, un premio, incluso solo unas palabras de felicitaciones; ella pensó que iba a conseguir algo

go, sin importar cuánto tiempo se haya trabajado para conseguirlo. Empacó sus cosas una por una, tomándose todo el tiempo que podía sin meterse en pr

oom

ra miró para arriba, vio cómo segundos desp

ptor recién activado, la lluvia comenzó a caer al igual que en una ducha. A su alre

niendo todavía sus objetos dentro de una caja, Cara

quiera notó el automóvil que se deslizaba por la calle ant

e se sentía mareada mientras lo hacía. Entre su conmoción y mareo, y probablemente por el susto, sus manos temblaron y se debilitaron, provocando q

gacharse para recoger los papeles. "¿Por qué es tan descuidada?

estaban tan cerca uno del otro, que cualquier transeúnte podía pensar que las dos mujeres se conoc

re, con el mismo tono coqueto que había utilizado en su saludo.

ulo que estaba aparcado cerca

r quisiera llevarla. Desafortunadamente, no tenía fuerzas para alejar a la mujer ni para gritarle, se sentía extrema

a empujaba lenta pero segura dentro del vehícu

la sosegada confianza de la mujer sin nombre, nadie alrededor supuso que la situación era extraña y

tó tener el placer de verla.

ras Cara apenas se podía resistir debido al cansancio que la abordaba. Pronto estuvi

ior del automóvil, hicieron que sus párpados se cerraran lentamente. Cualquier miedo que sentía se vio abrumado por una extraña sensación de consuelo y su intranquilidad se desvaneció cuando comenzó a quedarse dormida. Después de parpadear abrió sus ojos, pero al hacerlo, no fue el cuero tenu

l mismo tiempo que esperaba escuchar s

pasante que trabaja en la

lenciosa, pero inmediatamente puso a Cara en alerta. Existían voces que

a un tigre", expresó la voz casi as

iraron cuando la colocaron en su sofá. Sin ellos, sus ojos se veían tan grandes como los de una niña y, además, tenían un brillo acuoso que los mostraba puros y enc

su cabeza no eran tan halagadores. Al verlo, instintivamente se encogió en un rinc

l hombre. ¿Dios la estaba odiando ese día? Después de todo lo que pasó, de to

nviado de vuelta al

su mirada recorriera el cuerpo de Cara de arriba abajo. Era una mirada juguetona que aparent

cristal, su aspecto se parecía al d

tar las esquinas de sus labios. "No tienes idea de cuánto he ext

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