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Historia

Capítulo 5 Nadie me dice que no

Palabras:1382    |    Actualizado en: 16/06/2025

o aroma a comida preparándose en el horno salía de su interior. Gabriel se escondió tras un arbus

po de rugby para el que jugaba. La camiseta verde se ajustaba a su atlético c

jar de filmar-. ¡Y lo mejor de todo es que esto irá derechito a tus redes! ¡Sumarás muchos

Gabriel. Ágilmente saltó la tranquera de madera que marcaba el límite d

caban lentamente. Las manos de Gabriel se acomodaron instintivamente en su cintura, queriendo dar la impresión de un hombre

arqueando una ceja, si

os sus dientes como si f

o más... -dijo, inclinándose ligeramente hacia adelante,

otando su uniforme y el arom

arme? -respondió, cruzando los br

atando de mantener el aire de su

esas. -Dio un paso adelante, como si quisiera entrar sin que ella

a detrás de ella, como una protección. Gabriel era atractivo, sí, pero es

stante ocupada ahora mismo -contestó con f

ta, y mucho menos en esa situación. Había asumido que

ndo todo, esperando algún gesto que mo

iste un verdadero hombre. -sin esperar que lo invitaran a entrar, Gabri

o", si no te importa -le dijo So

n su cabeza-. Unos botines por allá, unos cuantos balones, una campera de cuero colgada en la silla, perfume mascu

da? -preguntó Sophia, con sarcasmo. Sar

ejos de la ciudad... Cualquiera podría aprovecharse de

de las sillas de la cocina, y olió con ga

-quiso saber Sophia, yendo a

ra de la propiedad, gritando y clamando mi nombre. Yo, volviendo destrozado de otro exitoso partido de rugby, que claramente gané para mi e

scena! -rio con s

on las pelotas. -Gabriel se puso de pie y se acercó a Sophia, que se

Sophia con timidez. Gabriel de

des como yo! Es importante para un hombre de treinta empeza

a. Yendo a apagar el horno. Sintió la p

n sería la madre?

e pens

ra sí, Gabriel la había arrincona

ercanía para poder buscar una ruta de salida. Sin embargo, Gabriel -lejos de entend

inconó a Sophia, pero esta vez sin posibilidad de de

aban acercándose peligros

antes de darte un beso

palabra de seguridad de su dueña, salió de su escondite y se abalanzó sobre Ga

quera mientras Rex seguía ladrando afuera enfurecido. Lucas, que no había dejado de filmar nada de lo ocurrido, observó como Gabriel se

-preguntó Lucas con una s

nidad. Los ladridos de Rex seguían llenando el aire ladrándole del otro lado de la

ogados! -gritó Gabriel, aunque su tono de voz era más

miró con calma, aunque su c

no inocente-. No hice más que intentar proteg

un momento y le dio una palmada a Gabriel en el hombro, co

s visualizaciones que nunca! Todos van a amarte por esto. U

dice que no! -le gruñó, tomándolo del cuello

eta de su amigo y se giró hacia Sop

a no lo escuchó. De hecho no estaba allí. Ya había cerrado la puerta tras de

ño refugio campestre ya no parecía tan seguro con la amenaza de Gabriel aun flotando

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