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Historia

Capítulo 8 Es mi esposa

Palabras:1273    |    Actualizado en: 07/01/2020

edor. Cassandra rodó por las escaleras hasta llegar al final de ellas. Era tan escalofriante

os había dejado compl

a se pegó un fuerte golpe al aterrizar, y solo cuando dejó de rodar y permaneció inmóvil en el suelo, se dio cuenta del tremendo dolor que tenía en todo el cuerpo. Su rostro se contrajo en una mueca que reflejaba todo el dolor que se había instalado en sus mús

n voz baja. Le dolía todo el cuerpo. Maldijo para sus adentros por lo humillante de la situación, sintiendo que todos la miraban fijamente. Al presentir que

Miró a la mujer tonta que yacía en el suelo, gimiendo de dolor. La situación le resultaba un poco divertida, pero se contuvo y no se rio del

había estado muy enojado momentos antes. Por el contrario, dejó de discutir y se hizo a un lado para observar la escena que

hora?', se preguntó Lionel cuand

uación sorprendió a todos

callejero atrapado en un árbol. La atrajo hacia sus brazos y, de repente, el aroma limpio y fresco

n un millón de años habría imaginado que Ruf

con descarado interés. Rufus no había tenido ningún reparo en levantarla del suelo y llevarla en los brazos frente a tanta gente, y todos parecían escandalizados. Mo

uerpos en contacto irradiaba era palpable, y cuando los sentidos despertaron la memoria y el des

abía quedado muda. Su boca se abrió en vano, y su cerebro parecía haber dejado de funcionar por completo. El dolor que sentía en todo el cuer

mos que llevarla al ho

z que no dejaba opción a la desobediencia. Echó un vistazo a los rostros sorprendidos a su alrededor,

Se acercó a su hijo al mismo tiempo que señalaba con la mano al mayordom

on preocupación en sus ojos. No alcanzaba a entender cómo había podido ro

iado como para responder. Estaba segura de que se había hecho daño, pero la verdad era que no tenía ningún impedimen

ue ella sabía era que no quería abrir los ojos. No tenía inconveniente en seguir fingiendo que estaba g

eso, la boca de Rufus se alzó por un segundo, en lo que parecía una pequeña sonrisa

ra reírse a carcajadas. Definitivamente estaba ante una muje

era gran cosa, y además, así ella estaría en deuda y podría cobrárselo en el futuro. De esta

ó para bloquear su camino. Era Lionel, que había sido un espectador silencioso todo este tiempo, se paró fren

r qué te preocupas

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