img El CEO y Su Encantador Hijo  /  Capítulo 4 : Que no se entere | 0.65%
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Historia

Capítulo 4 : Que no se entere

Palabras:1268    |    Actualizado en: 20/02/2020

con ellos, ¿qué tal si b

o durante unos segundos. Finalmente, la tomó de la

, pero Nicole hizo todo lo posible por controlar ese extraño sentimiento en su corazón.

i lo avergonzaba

ste hombre era demasiado horrible; además de ser guapo y rico, tenía mucho poder, tanto en el gobier

destinado a ser despiadado. ¿Cómo podría una pe

a. De todos modos, él era solo su jefe; mientras siguiera haciendo un buen trabajo

ente, asustándola. Al ver la cara indiferente de Kerr sin ning

fue un pequeño negocio, y el Sr. Gu me tr

rpo de ese hombre, que se notó extraña. Sin saber por qué, Kerr si

so el esfuerzo y pena

estaba a punto de continuar haciendo comentarios convencionales de corte

é se ir

erencia y suspiró aliviada. ¡Ese demonio de sangre f

avía estaba de buen humor y parecía que no se iría pronto. P

ién es este chico tan travieso, su mente va demasiado rápido

o, Nicole no pu

leche caliente a las nueve

ra vez que lo cuido!", la voz de

si paso por ti y te dejo

solicitud sin dudarlo. Cuando colgó el teléfono, se encontró sentada junto a una fuente. El vient

en el que se escu

pero aun así sonaba aterrador. "¿Cree

ué no

teléfono debajo de un árbol. Su rostro no era visible en la osc

icole comenzó a preguntarse si acababa de ser testigo de cómo él

se como una verdadera esco

dólares en cinco minutos, tú sabrás qué hacer con el resto. Y por último, te advier

n muy claras mientras el

a abor

rarse, el hombre de ojos amor

oscuridad, solo podía ver una figura alta; su corazón comenzó a latir más rápido, y algo pare

ás hacien

esco", mintió ella sin siquiera pestañear. Obviamente, a Kerr no le import

déjame lleva

taba dispuesta a compartir el auto con el

voy al Jardí

casa que la compañía le había conseguido no estaba allí.

casa de un amigo, así que a

una manera, tuvo una ligera sens

ada? ¿Qué hay d

apagara las luces, se recargó contra el asiento y cerró los ojos para descansar. A su lado

ctamente las mismas que las d

ces, pasó saliva y nerviosamente abrió la ventanilla del auto para disimular un p

s rasgos eran finos y fríos. Finalmente, en

quieta. ¡No sabía que el hombr

d. Aunque no se acordaba del hombre, solo vio la cara dormida de su jefe y, en e

odría encontrar a su padre algún día para disfru

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