render el climatizador -balbucea Sam, te
sí est
ta una hojeada: manos a la obra. En media
ndo en mí esos ojos avellana que parecen esc
forme era para el medi
tan sorprendido que parece que
ordeno con cuidado en un file
puedo escribi
é Excel. Fue muy fácil.-
si me enseñas? -masculla, mirando embelesado cada hoja y algo en
o con los ojos brillantes
me dices?... ¿hoy en m
a se me hace un nudo y, por supues
-respondo sin si
envío las indica
uencia de números me abruma, la respiración se me entrecorta. Es i
siado tarde par
ulida se abre. Natal
as tres, recuerda -le informa c
o trabajar. Y por favor, toca la puerta antes
Sam?-lo cuestiona ella
dena furioso, señ
El escote marcado de su pronunciado busto está empapado e
poros; la envidia re
contenida, como si una fuerza más allá de lo humano luchara por sali
vago se escurre por la oficina y el calor so
edo prender e
lla sin alz
. Mi estatura no es suficiente para alcanzarlas; casi d
re la cortina de una sola
o se m
n aroma delicioso a menta mezcla
stinto antiguo y primitivo
ndome fijamente. Tiene la ceja parti
iguo, pasando mis d
ndome la mano y reinco
atrevimiento. Mis delicados dedos vo
ilidad cautivadora. El piso va quedando vacío; los últimos
erda que esta noche pas
no a emitir un son
y vamos directo a mi apartamento. No t
ta noche estará clara... hay lun
Sam se abren con sobre
o es 19 de mar
eñor..
-balbucea, dando un
compromiso muy importante hoy -añade, ajustá
acuerdo, c
é recogerte. ¿Te pido un taxi? -duda, se que
itación, pero para mí está bien cu
jar de observar cómo se rasca la c
e preguntas, pero es tan se
da. Mi labor también. Recojo
ha de preguntas sin respuesta. Pero prefiero no escuchar esa vocecilla que i
omo mi tiempo para ducharme y me ave
e regaló la tía Dixi. Es atrevido: llega hasta los mus
z alisado, me cae casi hasta las nalgas. Un
. Los nervios hacen de las suyas y un su
plandeciente ilumina cada adoquín de las call
o casi tan alto como la empresa. Según
pulóver negro ajustado me abre la puerta. Junto al tatuaje del cinco en
n ceñido que mar
avellana. Pinceladas de sensualidad invad
ra de arriba abajo con la m
y bonita... pasa, pasa -me
s, seño
por favor.
al, lámparas doradas con flores de cristal blanco iluminan el techo, y la decor
notar mi
, podemos darnos ciertos lujos. Mi padre insiste en que se debe gozar del f
eja simpática: una s
sí que te traje soda de
s dulces! -respondo, sabore
ntado en el sofá
ame
cuentran con los míos

GOOGLE PLAY