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Historia

Capítulo 4 Cuatro

Palabras:2011    |    Actualizado en: 18/11/2025

DÍAS

la sabía que Mikhail Baranov habían ordenado que ella estuviera vigilada las 24 horas del día, pero

andra recibió un sobre cerrado sin remitente. Lo dejó sobre la mesa sin abrirlo de inmedia

o gramaje. Solo una línea escrit

i espera su prese

a m

cía falta

razada de invitaci

cultural de Rusia. Y no era habitual que se utilizara para reuniones privadas. Si él la citab

ba las paredes barrocas del salón secundario de la Mansión Baranov. Afuera, el día era una cortina impen

nas cruzadas, un cigarro largo entre los dedos y una copa de vino tinto casi intacta sobre la mesa.

as percibiendo la silueta del ho

urtido, con el abrigo aún empapado por la l

nov activó vigilancia sobre la señorita Alexandra Mo

umo con elegancia, s

n se l

a tarea ni a Dmitri o a Viktor, fue ejecutad

é enco

peta de cuero negro. S

Luego, como si acariciara un arma, deslizó

asaporte, nacionalidad, historial académico, inversiones, c

ada? -preg

egítima, sólida, y con vínculos históricos con la realeza británica.

muró con una s

jando del avión, Alexandra saludando a funcionarios rusos, Alexandra e

la entrecer

eat

po de seguridad podrá escuchar la conversación. Pero la invitación fue

e levantó lentamente. Se acercó a la ventana, apartó la corti

cerró un teatro

orit

na mano, de

n más

Solo ust

no en el cristal

algún día seré Barano

a lo es -respondió e

demostrarle que sé cu

rostro impec

olo... observa. Si esa mujer está aquí por negocios, que haga negocio

Señor B

mo si esa pregun

esa mujer... no sangra. Todavía. Pero si se acerca

tió y salió si

ó en una página donde Alexandra aparecía sonriend

rvó lar

rró con dulzura venenosa-. Pero la perfe

ncendido colgaba de sus dedos perfectamente esmaltados. Con un gesto lento y elegante, lo arrojó al fuego. Las llamas

con veneno en la voz-. Alexandra Mor

mol. Tomó un bolígrafo de plata con el monograma de Mikhail y lo s

da-. Y si cree que puede quitarme a Mikhail, tend

se curvar

v seré yo. Una inglesa

quella mujer ardía algo más antiguo y peligroso:

manto blanco. El aire cortante muerde la piel, y el vapor de los alientos se disuelve entre faroles titilantes. Transeúntes apresuran el paso, envueltos en abrigos gruesos, sus pasos crujen sobre

el vehículo. No había público. El personal había sido desalojado. El escenario estaba vacío, iluminado te

oscuro, abrigo largo, manos cruzadas a la espalda. Un zar si

la entrada del palco, el sile

teatro vacío -comentó ella,

a una mujer como usted en Mo

etuvo a p

tipo de

zul, ahora menos fría, contenía algo nuevo. Una gr

ia -dijo al fin-. Y eso es lo má

or coquetería. Era una sonr

amenazar. V

stoy perdiendo el control del 1% -murmur

lo miró, s

guardia. Fue un segundo, una pausa, pero en ese instante, algo se

me citó aq

odo, pero lo suficiente como para que el perfume

que en este lugar, las palabras

ndo seducirme

era que la

una ceja,

s así con s

ace pensar que quizás el enemigo.

Ya no era una amenaza. Era una tensió

n voz más suave-. ¿Qué lo haría rend

miró f

a sido parte de mi le

mos algo en co

de las lámparas danzaba sobre sus rostros. En ese instante, Alexandra sintió cómo el cuerpo le respo

acc

mal? -preguntó ell

historia como una traged

o, se

no ser

como amenaza ni como ma

onmigo, seño

este, quizás una trampa, pero decirle que no a Mikhail Baranov parecía imposible,

úsica, sin público, sin máscaras... comenzaron a moverse con una sincronía inesperada. Él guiaba. E

blaro

a de las pocas personas que se atrevía a mirarlo y sotenerle la mirada, y quizás era una de las pocas mujeres que

alentía Señorita Morgan ¿Sabe usted que no to

nde, no vine a ser su enemiga en su negocio, yo tengo los prop

a mi se me apetece puedo sacar mi arma de fuego y matarla, tamb

no me asus

Alexandra sabe que estaba jugando con la muerte aunque tuviera miedo, no admitiria aquello, y es algo que a lo largo de los años su madre ha trabaj

so se va a converti

considera un enemigo, sabe como acabar conmigo, de mi parte ha terminado e

nada más y nada menos que a Mikhail Baranov que no realiza

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