img Él eligió a ella, yo elegí la libertad  /  Capítulo 5 | 50.00%
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Historia

Capítulo 5

Palabras:1559    |    Actualizado en: 26/11/2025

tiva de

brutal de la frialdad que se había instalado en mi corazón. Ximena estaba de pie ante mí, su rostro contorsionado por una m

aba amenaza. Su rostro era un mapa de cicatrices, sus ojos dos esquirlas de obsidiana fijas en la figura en retirada de Mateo. Lleva

bre, su voz como grava-. Sigu

congeló. Se giró lentamente, su rostr

compostura habitual resqu

un destello de metal en su mano. Una navaja-. Quiero lo que me debes, Murp

ual. Esto era una consecuencia del oscuro pasado de

teo? -exigí, mi voz aguda-

, sus ojos fijo

er con Sofía, Caimán. Ell

go deteniéndose en Ximena-. Lleva tu anillo, Murphy. Y esa zo

al brazo de Mateo. El ro

uñó Mateo, parándose frent

l momento en que robaste mi dinero para comprar tu entrada en la familia de

ra casarse conmigo? Las piezas de su narrativa cuidadosamente constr

surro, cargada de asco-. ¿Usaste dinero ilícito

El Caimán y yo. Permaneció en silenc

é, mi rabia eclipsando

tre de Ximena. Sus ojos se abrieron de par en par, una son

tratando de construir un nuevo imperio, Murphy. Un pequeño tú. Quizás debería asegurarme de que este p

de Mateo. Mateo reaccionó al insta

ió Mateo, su voz cargad

a, protegiendo a su hijo, incluso cuando se enfrentaba a un mató

Pero, ¿qué hay de tu preciosa Sofía, eh? La directora general. El apellido de la familia. -Volvió s

era el momento. El momento de la verdad. ¿Me elegiría a mí, su esposa, la m

elegiría. Intentaría salvar a ambas, o, más prob

z sorprendentemente firme-. Ponle preci

ó, un sonido ás

gocios. Y lo que quiero, cariño, es todo. Tu imperio navi

sde detrás de Mateo-. ¡

gnoró, sus ojo

ate conmigo. Y lo dejaré vivir

e monstruo? ¿Para salvar a Mateo? ¿El hombre que me

l miedo, no por mí, sino por Ximena y su hijo. Estaba dispuesto

fría, desprovista

ierto, la conmoción r

¡No tienes

rtándose de El Caimán-. Por el bien del apellido

arcajada, un sonido t

uí, entonces. -Exten

elado en mi pecho. Esto era todo. El

su agarre como un tornillo de banco. Me atrajo b

uró, sus ojos recorriénd

só el costado. El Caimán había presi

ruñó El Caimán, presionando la hoja más profundamen

se había quedado en silencio, sus ojos muy abiertos

-, no dejes que se quede con

quedó allí, congelado, obse

ezar hacia atrás. Perdí el equilibrio, mi cabeza golpeó el borde de un pedestal de mármol al caer.

a. La galería estaba vacía. El Caimán se había ido. Ximena y Mateo

Realmente la había elegido a ella. Había dejado que me hir

palabras sabiendo a ceniza-. Realme

da y pegajosa. Mi furia, fría y clara, era ahora un infierno rugiente.

, un nuevo sonido cortó el silencio. El rápido

o la circulación-. No vas a ninguna parte. Todavía tenemos asuntos que

o mi cabeza palpitaba, mi visión

ndo mi cuerpo ya magullado. Mi visión se nubló.

borrón de movimiento. Una figura

de par en par por la

movía con una eficiencia brutal que nunca le había visto, alimentado por una ira que no podía comprender. No peleaba por

elo, inconsciente. Mateo se paró sobre él, respirando pesadamente, sus n

antes. Extendió la mano, tocando

e una emoción cruda que me sorprendió-

nsó que me había perdido? Me había desechado. Pero por un momento fugaz, mientras sus o

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