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Historia

Capítulo 5 Un infierno

Palabras:1564    |    Actualizado en: 07/12/2025

ruzó sus enormes puertas de hierro forjado. Mármol reluciente, lámparas de cristal, arte costoso en las paredes... Cada rincó

izo al entrar en la enorme sala principal. Solo se detuvo frente a ella con s

el segundo piso, terc

ara objeciones, era dominante en

reció aún más-. No quiero verte en

ose diminuta bajo el peso de sus palabras. Ni siq

e desaparece de su vista y ella toma la decisión de ir a buscar la habitación mencionada,

s de

sudor y su garganta seca como el desierto. Se removió en la enorme

la habitación parecía más grande de lo normal. Intentó recordar dónd

, él debía saber d

rgo, demasiado largo. Su visión estaba nublada y sus pies la llevaban sin rumbo fijo hasta q

ás gr

cup

gro, revisando unos documentos, cuando la pue

cabello alborotado y los ojos vidriosos,

emente avanzó torpemente

tráigame un vaso de agua... o dígame dónd

ilencio. ¿Acaso acababa de

en una sonrisa irónica, pero

la falta de respue

desagra

na ceja. Eso sí

a de algo. Sus manos finalmente toparon con un vaso de agua en la mes

el problema n

s, se desorientó y, en lugar de alej

iado

manos y comenzó a palpa

ta almohada

mpletamente incrédulo ante la

explorando su "almohada dura", Da

ia

la solo parpadeó lentamente, como si su

ces lo

taba de

e, su rostro sonrojado y su mirada d

ó, soltándol

un des

antes de que su cuerpo

la atrapó antes de

e había planeado cuando le dijo qu

rpo ligero, como si flotara en u

ción encomendada por Dante. Las sábanas eran demasiado suaves,

esencia en l

spalda antes de girar la cabez

Von

rimonio. El mismo que la había traído a su resi

, con sus largas piernas doblad

inado, como si no hubiera dormido en toda

lado que la hizo sentir atrapada, com

e abandonaba no solo su ro

queño grito, incor

café a sus labios con total calma, observándola c

eres para desperta

nció el ce

estás h

mesa con un gesto pausado

una fiebre, entraste a mi habitación a medianoche y

boca, pero nin

acababa de

ó balbucear finalmente-.

risa baja, sin u

lícame cómo t

u alrededor. Definitivamen

s, los muebles oscuros, el aroma a caf

ofrío la

susurró, cubri

pecho, recargándose en el resp

O admitirás que todo fue part

ía ser verdad. Ella solo recordaba haber sentido

undido la

-exclamó con las mejilla

ero en cuanto movió el cuerpo, sint

estab

y

irada len

desmaya

ormir estaba

amente

o tenía su r

, abrazándose el torso con fuerza.

diversión, sin molestar

finges una fiebre, luego entras a mi habitación por err

entes mientras se apresuraba a cerrarse la

umpió con una s

esposa parece estar intentand

! -soltó horrorizada, si

l sofá con un movimiento fluido, acercán

, sentía su presencia como u

rofundo-. ¿Por qué estás aquí, en mi habitación, a estas horas de la mañana, con

ió que iba

un acc

ero no era una

accid

éticamente-. Tuve fiebre, me desperté se

, estudiándola con una

coinci

nca, sintiendo su indignación crecer-.

si su acusación fuera lo más

traerte a mi habitación, no

izo que Bianca se ahogara en

mó, apartando la mirada y apreta

s antes de dar un paso atrás, como si

ue tenía mejores co

fulminó co

insop

sonrió con

res un

brazos, todavía sintiendo

ste matrimonio iba

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