img Las Joyas de Sangre  /  Capítulo 2 II | 14.29%
Instalar App
Historia

Capítulo 2 II

Palabras:1551    |    Actualizado en: 31/01/2026

o en una bandeja de plata, con detalles de flores blancas. Al verlo, un violento malestar le recorrió; las náuseas le subieron como un oleaje implacable. Una de las doncellas

el escritorio de su majestad- dijo, lavándose el rostro con manos tembl

s que le acompañaban guardaron silencio, si bien no había ninguna prenda que dejase en ridículo u o

n disimulo. De pronto sintió como una lluvia fría le atravesaba su piel. Ahora todo coincidía, un asesino, y una muerte. Estaba ahora convencida de que la reina habría mandado a un asesino a tomar posesión de

se sienta incómoda. Anoche sufrió un atentado por parte de un descono

encio mientras toma

rá la boda que nos unirá en matrimonio para toda la vida- sonrió mos

ras caminaban a las alturas de una enredadera verde. Tomaron un poco más de té, y charlaron s

joven de Rumania me ayudará- se levantó rápidamente- Me complacería

asintió tí

a ella, cada una era más hermosa que la otra. Se podía decir q

e inclinaron a ella- El conde Lucard Dalv nos env

cería escucharle sus nombres- sonreía- Por favor,

ble su m

es no le incumbía conocer. Ya no sentía el deseo de acercarse a ello, temí

ntes del Conde. Larisa,

ras y posee el poder de un rey- reían de fo

algún día- Raluca ext

e ser. Catherine se había sentido acompañada y comprendida. La

etido practicar con la espada-

ba el arma punzante y letal, para que cuando estuvieran casa

í estaba, el muchacho más dulce que había conocido, con su espada brillante y

tó hacia ella- ¿Has venido a v

s lo suficientemente fuerte para

cipe no ocultaban sus

al Conde- Quiero presentarte a mi prom

conocido. Los ojos eran penetrantes, a tal punto de perturbarle. Con pasos elegantes y llenos de seguridad se acercó tomando el aliento de e

un grato placer conocerla-Nuestro querido prí

escoltas me han llenado

no, mientras que Thomas estaba

profesor, ninguna gota de

e una extraña enfermedad, que no me deja

quella enfermedad. Supuso que podría haber, aún más, pasa

íncipe que con atención le servía los mejores alimentos. Si

rviendo. Pero para Catherine era los más exquisitos, tal vez sus favoritos. El pollo rehogado en cebolla morada, aceitunas r

rimero- dijo Thomas gravemente- Lucard y yo seleccionamos al mej

había sido vigilada por lo

ridad, no soportaría q

ara disfrutar de la libertad de la tierra. Aun entre risas, miradas melifluas, y leves roces bajo los guantes. Entre las sombras en sanguinario conde observaba la dulce Catherine, en su interior deseaba quitar todo encan

todos le aclamaban por su contante pasión a la justicia, aguardaba en la llegada de la princesa consorte. En ella se veía r

tación. La anterior había perdido todo sentido, y suplicó a

nte- Gracias por tu protección, lamento que deba

aprendí mucho de usted- apaciblemente bajó

esitamos hasta el día en que d

de y respetuoso con aquellos que menos tenía. Se expresaba con cuidado y amor hacia ella, aunque a veces podía llegar a ser un poco d

iro- Aun cuando desee estar contigo, el fir

avergonzaron de gran

trago de anoche, ha logrado que me sienta en paz. Además, trajo las niñ

tes, la carroza te

ó en un inmenso abismo. La criatura de alas gélidas y ojos de col

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY