img La Secretaria Comprada: El Precio de la Venganza  /  Capítulo 2 La Reunión | 3.17%
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Historia

Capítulo 2 La Reunión

Palabras:1342    |    Actualizado en: 21/02/2026

el cielo de la ciudad co

e inclinaba sobre ella, amenazando con aplastarla antes incluso de entrar. C

n una bofetada helada en cuanto las puertas giratorias la tragaron. Todo allí dentro gritaba dinero nuevo y poder absoluto: los suelos de m

olkov -dijo Valeria, esforzánd

una belleza clínica y fría, ni siquier

eñorita De la Vega. El ascensor

e los guardias de seguridad en su espalda. Cuando las puertas se cerraron y la ca

uel, pero un hombre al fin y al cabo. Puedo negociar. Puedo ofrecerle

y las puertas se abrieron directamente a

al que ofrecían una vista panorámica de la ciudad a sus pies. El sol del atardecer bañaba

un escritorio de madera oscura tan gran

as manos metidas en los bolsillos de un pantalón d

on contra el suelo de madera pulida, un sonido solitario y agudo-. Soy Va

hombros bajo la tela fina de la camisa blanca. Era alto. Mucho m

ienes, Vale

a detuvo

a vertebral como una descarga eléctrica. Esa voz... esa voz le resultaba impos

se giró

pulmones. Su bolso de diseñador se resbaló d

era un viejo empresario co

que solía recortar los setos del laberinto de su jardín hace diez años. El hijo de la cociner

n la incredulidad estr

ndo alrededor del escritorio con l

he de Valeria. Su cabello negro, antes revuelto y largo, ahora estaba corto y peinado con una precisión militar. Pero era

iendo su espacio personal. Olía a s

iendo el apodo con una mezcla de burl

r los puntos. ¿Cómo había pasado el hijo de los empleados domésticos a ser

o de Valeria de arriba abajo, deteniéndose en el traje blanco impecable, evaluándola no como

El miedo comenzó a reemplazar al shock. Si Dante era quien tenía

. Risas crueles. Él saliendo empapado y humillado de la propiedad. U

cuando éramos niños... -empezó ella

da corta y sin humor

poyando una mano en el respaldo de la silla, atrapándola-. No estás aquí para habl

la, aunque su voz sonaba débil

a lanzó sobre la mesa, deslizándola hacia ella-. Todo lo que llevas puesto, desde esos pendientes de diamantes hasta

costándose con una arrogancia que

No fue una invitaci

nas temblaban tanto que obedeció, sent

nes cinco minutos antes de que llame a la policía y e

peta. Las letras bai

n de Servicios y

as cláusulas, la bilis l

onibilidad absol

recho a decidir la vestimenta, re

de contacto con medios de com

vista, ho

sclavitud.

gió de hombro

a puerta está abierta. Puedes irte. Pero si cruzas ese

o y la dejó sobre el papel. El son

leria. ¿Cuánto

ora convertido en su verdugo. Entendió entonces que no había escapatori

uma. La tinta negra fluyó sobre

era vez, Valeria vio al

trato en un cajón-. Ahora, levántate. Tienes trabajo que hace

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