img LA VIDA DE ANA  /  Capítulo 3 Capitulo 3 | 3.49%
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Historia

Capítulo 3 Capitulo 3

Palabras:1386    |    Actualizado en: 25/02/2026

opia sombra: fría, indiferente y llena de callejones que susurraban secretos prohibidos. Había llegado con el poco dinero qu

o no tenía espacio para una joven extranjera sin papeles, con una mirada que intimidaba a los reclutadores y unas manos que parecían buscar constantemente algo

s de neón rojas teñían el pavimento como la sangre que dejó atrás en su casa. Se detuvo frente a un

una mujer de unos cincuenta años, vestida con seda negra y joyas ostentosas, la observaba con ojos de

a ella. Sus ojos seguían teniendo ese brill

a seca, dejando su copa

e lugar, las mujeres venden lo único que los hombres no pueden comprar con amor: placer. S

re ella y la cara de su madre ignorando sus g

una voz que heló la sang

la barbilla hacia un rincón sombrío, donde un hombre de

conocido y respetado en esta ciudad. Un hombre poderoso que paga bien por s

nzada de sorpresa

arqueando una ceja-. Pensé que me pondrías a pru

delante, su rostro a poc

perder el tiempo contigo ni para ser tu maestra de modales. El sena

ivadas en el piso superior. El senador Dupont no perdió el tiempo en galanterías. En cuanto la puerta se cerró y el candado hi

sentándose en el borde de la cama-. He tenido un día difícil

a, comenzó a insultarla en francés, creyendo que ella no entendía el peso de sus palabras. Pero Ana no estaba escuchando sus insultos; estaba sintiendo e

la, creyendo que tenía el control total, Ana actuó. Con una agi

poder les da derecho sobre el cuerpo de

apó la boca con la misma frialdad con la que Erick lo había hecho con ella. Pero esta vez, ella era la que tenía el cuchillo. Lo

aún en la mano. Al bajar las escaleras, el caos estalló. Matteo, el jefe de seguridad

por esto! -gritó Matteo, extendiendo

s dedos de Matteo la tocaran, una voz profunda y autorit

próxima bala no irá a tu

r parecían atenuarse a su paso. Era Louis Dubon. Vestía un traje de tres piezas hecho a medida, y en sus ojos ha

parpadeo. Louis caminó hacia Ana, ignorando el cuerpo del político que seguramente ya estarían descubriend

Louis con una media sonrisa que no llegaba a sus ojos-. Pero me gus

ouis representaba todo lo que ella quería ser: el poder absoluto, la elegancia de la muerte, la invulnerabilidad. En ese momento, mientr

is, mirando a Marta, quien se

sino con la firmeza de un dueño reclamando su posesión más valiosa. La es

eguntó Ana mientras el a

llo-. París es pequeña para alguien que acaba de matar a un senador. Si vas a estar

el inicio de algo mucho más peligroso. Pero mientras se perdían en las avenidas de París, Ana se dio cuenta de que no solo que

n refugio; encontró el espejo de

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