Vista: N
e el silencio. Ese silencio gélido y absoluto que s
sudor frío. Mis manos, ahora grandes, callosas y marcadas por años de entrenamiento, temblaban ligeramente. En l
ñí, frotándome el ro
ar frente al espejo del pasillo, me detuve un segundo. Los tatuajes de mis brazos parecían cobrar vida bajo la tenue luz de la luna: marcas de una guerra que
tadora sobre las piernas y una expresión de frialdad absoluta, esa que solo un CEO que mueve millones puede sostener a las cuatro de la mañana.
sta de la pantalla-. Estás gritando el nombre de Sterling otra vez, No
onca, sirviéndome un vaso de whisky en lugar de café. El alcohol me
n golpe seco y me miró con una sonrisa torc
zos-. He estado siguiendo a Mar en la facultad. Es inteligente, pero predecible. C
ajustándose los puños de su camisa de seda. Su presenci
de meses cerrando la fusión que nos dará el control total del mercado logístico. Espero que
, pero se detuvo antes de salir,
e arrebatarles la gloria. Quiero a Lucas Sterling de rodillas viendo c
o. El silencio volvió a reinar, pero e
alimentando durante más de una década, vibra
jando a un susurro letal-.
ah? -se burló Thiago-. Dicen que Emma es la favori
El nombre me sabía a cenizas. Ella era la que más se parecía a él. La que v
os-. Voy a convertirme en su sombra. Voy a hacer que dependa de cada uno de mis pasos, que confíe en cada una de mis palab
los Sterling. Y ninguna de las tres

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