img Las Princesas de la mafia Mi dulce Destrucción  /  Capítulo 5 LA CORONA DE ESPINAS ROSA | 41.67%
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Historia

Capítulo 5 LA CORONA DE ESPINAS ROSA

Palabras:1084    |    Actualizado en: 25/02/2026

Vista: N

en el silencio de los callejones, captara cada matiz de su conversación. Las trillizas estaban sentadas en la mesa central de la cafetería, formando un triá

, se veían diferentes. Más hum

-. Supongo que después de tres años de vacaciones pagadas en Suiza, al menos habrás

a ventana. Estaban fijos en la figura de Thiago, que seguía afuera hablando con un par de compañeros. Una

a estudiar lo que sea necesario para estar cerca de él. Esos oj

batido y Ámbar soltó una risi

rías que abrir cadáveres y leer libros más gruesos que tu catálo

sa. Vio el dibujo de un fémur seccionado y arrugó la nar

-Emma desvió la mirada hacia Ámbar-. ¿Y leyes? Por favor, Ámbar, leer leyes es c

ono maternal-. Papá no va a permitir que solo seas

aires de importancia y a

que el mundo sea menos gris y más... bueno, más como yo. Además, el edificio de Bellas Arte

do, hasta que Ámbar bajó la voz y la

untó Ámbar con cautela-. Papá estuvo muy hermét

jugar con su cabello y se cerraron en un puño sobre la mesa. El brillo t

hora era cortante, desprovista de toda emoción-. Lo que pasó en S

r la tensión, Emma giró la cabeza y, por primera vez, me miró directamente. Sus ojos café claro se c

Veo que ustedes dos finalmente admitieron que no pueden cuidarse solas. ¿Quién es la niñera

ada estridente, disf

ra nosotros. Ámbar tiene su propia seguridad y yo prefiero mi libertad. Ese hombre ha sido c

e dejó caer hacia atrás en la silla, fingiendo un desmayo

ecesito un perro guardián? ¡Esto es un insulto! ¡Un ultr

imán para los problemas, Emma -añad

rada en mí de nuevo. Me analizó como si fuera un bicho

padre te pagará para que me mires, pero yo te pagaré con mi desprecio si intentas decirme qué hac

i supiera que la única razón por la que no le apartaba la

día, señorita Sterling -dije con voz monótona-. Sus

a, estallaron en una carcajada conjunta, una complicidad que me eri

nas. Vamos, chicas, tengo una universidad que conquistar y un guardaespaldas qu

as. Mientras las seguía, no pude evitar pensar en el internado. ¿Qué secreto gu

mí mismo. "Sea lo que sea

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