ía sido sofocante durante
o, un acuerdo mutuo que
erodeaba por los pasillos como si ya
una curva grandiosa y amplia de már
. Nos encontra
eando mi camino-. Pensé que ya habrías
atalina -dije, mi agarre
e todo lo que le digo. Le dije que fuiste grosera conmigo en
Su perfume era empalago
amado. Tú solo eres un contrato.
el agotamiento filtrándose
ó eso. Quería una pelea. Quería ganar
o, extendió la
ba tacones, estaba cansada y mi cent
ás. Mi mano se re
do se
a
os veces. Un crujido agudo y nauseabundo resonó en e
trelló contra e
mi cráneo. Blanco
ndo por aire, el sabor
Fue un chillido agudo y t
no obedecía. Miré hacia arriba
l suelo. A Catalina, de pie en lo alto de las escaleras, agar
siquiera miró el ángulo
las escaleras. P
razos alrededo
ás bien? ¿T
pecho-. ¡Intentó empujarme! ¡Se resbal
acariciando su cabello-
te diez años consolar a la mujer que me empujó, m
to. No la cena.
nsoportable, pero la clarid
eble. Si un objeto se rompe mientras hie
una ambulanc
ntonces. Su rost
lastimado, Eliana. O terminar
a alejó del 'peligro'. Le gritó
vadió mi visión
o era ensordecedor. Mi pierna estaba
e quedó diez minutos. M
untar por mi estado-. Tienes que discu
al
rga
isc
te -su
bur
dos modos, tengo que irme.
f
bró. Un mensaj
luz. Mostraba a Javier poniéndole su sa
pado por mí. Gracias por
el te
entró a revisar mi sue
mera? -
, ca
an a ceniza, pero también a libertad-. ¿Puede de

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