sta de Elen
s hombros, filtrándose a través de la del
cami
s, un sonido rítmico que marc
rente a mí, espectros blancos que
ación. No podía verlo servirle su bebida. No podía verlo darle la pa
e rompió d
e llevara. Sería una muerte más limpia q
El
do. No era un anim
legándome hasta las pantorrillas. Mi p
las palmas de las
raron por la cintura antes
a un pecho que se s
Dante. Estaba sin a
ismos oscuros de pánico. Se quitó la chaqueta y
anos me revisaban en busca de heridas. Me
, el monstruo se había ido. Solo había u
r, Dante
ijo-.
e sostuvo cerca de su pecho
ética. Me permití fingir, durante el trayecto de re
e entre l
abaña se derramab
tó su agar
ró en mi cabello
puerta se ab
llevaba abrigo. Estaba
era estridente, perfor
lones. Tropezó, cayendo
ejaste sola ahí dentro! ¡Escuc
actuando. Era una actua
s brazos. Luego la miró a ella, solloza
en él cambi
ojos se vol
tenerte en p
ó una re
ente me
fuerza. Mis rodillas se doblar
e aquí
só a mi lado como si
volviendo sus piernas alrededor de su ci
o, Dante! ¡N
-le prometió
auto. Gritó órde
Necesitamos llevarla a l
tor r
haqueta que me había dado
o del copiloto. Lo vi subi
ó haci
Escuché el chirrido de las llantas sobre el hielo. Lus comenzaro
lguien-. ¡El Jefe y
de segurida
jo, su voz llena de lástim
segundo auto. Seguimos a la amb
la sala d
Tenía un corte en la frente, sangr
ritando a u
eurólogo! ¡Ahora! ¡
dedora. Estaba mojada. Estaba tem
usurraban cerc
superó -mu
lo una formalida
los
a. Ni siquiera e
ma acechando
asmas no s

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