img Atada al Alfa por contrato  /  Capítulo 4 Los términos del contrato | 4.60%
Instalar App
Historia

Capítulo 4 Los términos del contrato

Palabras:1569    |    Actualizado en: 17/03/2026

ristal del escritorio sonó como el ce

e la mano derecha, donde la piel aún me escocía como si hubiera tocado un cable pelado. Levanté la vista hacia Sil

jara bajo la impecable tela de su traje. La furia en su rostro era absoluta, pero detrás de ella, en el fondo de esos

uptor interno, la bestia enfurecida se replegó y el témpano de hielo regresó. Se al

ciones-. A partir de este segundo, la deuda de Arthur Sterling está saldada y los embar

abras debían traerme, sentí un nudo de

la voz firme-. Cumplí mi parte. Ahora, supongo q

distancia prudencial entre nosotros, como si temiera que yo estuviera cubierta de veneno. Se

erling. -No fue una in

ero negro frente a él. Estaba tan rígid

teatro -comenzó Silas, cada palabra afilada como un bisturí-. No tolero el caos, no tolero la desobediencia y, po

formar parte de su vida -repliqué, irguiendo la espalda. No

sta de cualquier calidez, cu

que no tengamos que cruzarnos jamás si no es estrictamente necesario. Se le asignará el ala oeste de la casa. Usted comerá, dormirá y pasará su tiempo allí. Mi territorio es el ala este y el

gigante de su mansión sonaba solitaria, pero infinitam

ea invisible. ¿Qué más? -pregunté, inye

s se entrecerrar

ota y perfecta. Sonreirá cuando yo se lo indique, hablará solo cuando se le pregunte y mantendrá la ilusión de un matrimonio sólido y respetable. El departamento de

ordarme mi lugar como un simple objeto transaccional. Tr

amigos, mis estudios, mis salidas. ¿Pretende tene

nó ligeramente

bienvenida. El bosque de Blackwood es propiedad privada y cuenta con un perímetro de seguridad que nadie, sin mi autorización expresa, puede cruzar. S

o. Las palmas de mis manos golpearon el escritorio de cristal-. ¡Usted c

ambas manos sobre el escritorio y acercando su rostro al mío. Su tamaño y su presencia amenazante me hi

contacto físico. Jamás. Bajo ninguna circunstancia se acercará a mí, no me tocará y no intentará buscar ningún tipo

mi mente. Él estaba aterrorizado por eso. ¿Por qué? ¿

ándome de brazos-. Prefiero abrazar un bloque

s me miró fijamente. Sus pupilas parecían dilatarse y contraerse de forma errática. Podía escuch

esionó un botón en el inter

-ordenó

stante y el asistente de aspecto rud

darle la espalda para mirar hacia el ventanal manchado por la lluvia-. Tiene hasta la m

oco aire que me quedaba se esfumaba-. Necesito ti

ignarse a mirarme-. A la medianoche, su antigua vida termina.

pared de granito. Apreté la mandíbula hasta que mis dientes rechi

aba. Antes de salir de aquel despacho opresiv

ortada contra el cielo tormentoso de la ciudad. Parecía el dueño

lackwood -dije, mi voz cargada de to

ho, y las pesadas puertas se cerra

smo de piedra, sus ojos ambarinos clavados en la carretera,

ciudad, el lugar donde había soñado con construir mi propia empresa, donde había imaginado enamorarme

es, ecos de una vida normal que ya no me pertenecía. Iba a tener que mentirles a todos. Iba a tener que inventar una historia de amor

que me había doblegado. Creía que con su dinero y sus amenazas me había convert

quiv

y si iba a adentrarme en la guarida del lobo, no iba a hacerlo como un cordero asustado. Iba a so

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY