abía logrado entregar el informe a las seis de la mañana, tras treinta y seis horas sin dormir y una cantidad de cafeína que probablemente era ilegal. No había visto
nferencias B -anunció Chloe con voz queda-. Y Elara... -añadió
-¿Julian Vane? ¿El ma
portantes y antiguos. Pero también es un tibu
iente, sino a Killian. Estaba de pie frente al ventanal, de espaldas a la puerta. Su traje azul medianoc
Julian Vane. Era un hombre de unos cuarenta años, bien parecido de una forma conve
orrieron el cuerpo de ella con una falta de pudor que la hizo sentir instantáneamente sucia-. Killian, no me habías di
cuchillas de hielo dirigidas directamente a Vane, p
. Está aquí para presentar los ajustes estratégico
, y se acercó a Elara. Antes de que ella pudiera reaccionar, él tomó su mano y la
ente mientras mantenía su mano prisionera-. He oído que eres una rebelde. Que desafiaste al gra
firmeza, manteniendo una
mos los datos del mercado logístico. Creo que encontrar
bromeó Vane, volviendo a sentarse, aunque su mirad
entre ella y Vane. Elara comenzó su presentación, desplegando los gráficos que tanto esfuerzo le habían c
n Vane no parecían i
adelante, invadiendo el espacio personal de Elara-. ¿Por qué no me lo explicas mejor esta no
eojo a Killian. Sus mandíbulas estaban tan apretadas que parecía que sus dientes iba
ndo mantener el control de la reunión-. Si tiene dudas técnicas, pue
la insolencia-. Killian, no seas un acaparador. Una mujer como ella no debería estar encerra
sa, intentando tocar el antebrazo de Elar
e una palma golpeando la mesa de mármol r
ados en una furia tan primitiva que Julian Vane retrocedió
jo, el sonido de un animal que ha visto a otro depr
r su compostura, aunque el sudor empezaba a brillar en su frente-. No me digas que ahora ere
cortas, finales-. Mi secretaria te enviará los contratos de resc
e par en par, poniénd
cincuenta millones por un comentario? ¡Es una l
ntímetros de Vane, superándolo en altura y en pura presencia amenazante-. Si vuelves a dirigirte a la señorita Vance, si vuelves a mirarla o si vuelves a pr
uego volvió a mirar a Killian. Reconoció la mirada de un hombre que ha perdido la razón, o que finalmente la ha
quedó tras él
, y luego se giró hacia Killian. Él seguía de pie, de espaldas
rró ella-. Acaba de tirar cincuen
os se encontraron con los de Elara, la furia se transformó en una angustia cruda
u voz vibrando con una intensidad que la hizo
oy una profesional, Killian. He lidiado con tipos como él antes. No necesitaba
e Elara con una delicadeza que contrastaba violentamente
con una posesividad aterradora-. Nadie te mira así mientras y
Regla de Oro no solo se había roto; Killian la había p
espiración entrecortada por la cercanía de él-.
a manera que la hizo gemir suavemente-. Y si tengo que quemar este imperio
y prestigio, pero reducidos a algo mucho más básico: un hombre que había reclamado su presa y una
nte recordara dónde estaban, y se ajustó la ch
a nadie-. Tenemos mucho trabajo que hacer. Y esta noche... esta noche vendrás conmigo a la cena de
algo mucho más oscuro y obsesivo. La cacería de Killian Blackwood no había hecho más que empezar, y ella sospechaba que no descansaría hasta que no quedara

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