img Reclamada por el Alfa. El hermano de mi pareja  /  Capítulo 2 2. BIENVENIDA A LA FAMILIA | 15.38%
Instalar App
Historia

Capítulo 2 2. BIENVENIDA A LA FAMILIA

Palabras:2184    |    Actualizado en: 04/05/2026

ar

levantarse. Su rostro tiene una expresión feroz y peligrosa; sus ojos me miran como si fu

ó estrellas y días de primavera? ¿Cuándo dejó de verme como

se -pide con una voz

el frío escalar por mis huesos an

que acecha a su presa. La habitación se siente tan pequeña en este momento que s

sobresalen y por un momento temo que se descontrole y su mordida se cierre sobre mí -. Si hubiera tomado

por haber tenido un encuentro con una mujer, pero no s

ó haberme

en medio de todo. Siento la rabia y el asco tr

Sus garras se me clavan en la piel cuando sus ojos se vuelven amarillos y brillantes. Las venas de su cu

ozco. No pued

e tomé y deberías estar agradecida por eso! Deberías agradecer que alguien tan importante se fijara en ti y a día de hoy, pese a tu gran incacida

hecho con aquella mujer para que yo todavía pueda olerla en él ba

más feroces que su propia rabia. No, él me gana en todo. Es superior en todos los sentidos. Lo sé desd

por todo lo sagrado, que estaba enamorado d

nunca me haría menos por no tener lobo, incluso dijo que no le importaba nunca tener un h

is faltas, tenía una oportunidad única de formar una familia

amorado de la sin lobo marginada de la manada. ¿Quién lo im

e romper

isse! -exige -.

pero cuando Noah apareció, finalmente sentí que volvía a se

de trapo y yo solo puedo cerrar los ojos. F

lo temí en aquel entonces, tenía miedo de que llegara alguien mejor -o su pareja destinada- y Noah me hiciera a un lado, con asco, con vergüenza, apenado de haber

ebe ser fuerte, hermosa, quizás alguien im

ah solo pretendió ser

os ojos, él está ahí, es

igo con la voz entronquecida

o, que no vale absolutamente nada porque el brillo

ue dice me desa

isión de mi v

l desprecio con el que lo

as estar agradecida t

nte. Noah se echa en el sofá, como quien no acaba de pisotear mi corazón y mi dignidad en fracción de minutos. Me encierro en mi habit

ré para vivir

*

Tan apuesto e inalcanzable, sonriente, apuesto, y mirándome como si fue

la manada estaba reunida, incluso miembros importantes de las manadas vecinas, Alfas y Betas del Consejo. Recuerdo lo nerviosa y diminuta que me sentí

obre su reclamo. En aquel entonces aún no había sido marcada por él, pero tod

den se acercó a mí, en un momen

udó con un sentimiento de cabeza o con un seco «buenos días» o «un gusto en verte, Clarisse». Jamás había hecho el intento de hablarme y yo tampoco

, a mis espaldas, lo persuadía de abandonarme. En el mejor de los casos,

fiesta, bajo un montón de ojos chismosos que esperaban

e -saludó

on tanto cuidado que al i

lorosos casi dejaron caer la co

rticular sin sentir que l

iden me miraro

ad en su voz, como si la palabra le fuera

impulso -. Por si lo estaba busc

on la sombra de una sonrisa que n

ees que busco

ca? -pregunt

n de reojo, pero con evidente interés. Todos

a ti, solo para habl

inente. Al instante traté de corregir mi error -. Quiero

í lo había, re

lejase de Noah, que una hembra sin lobo no era digna para el Beta de la manada y que era mejor cortar la relac

n... -comen

dejó co

ermano? -pregu

ero decir, creí que diría algo como: «¿Te tengo que romper las pierna

contestaba, vol

istió, esta vez noté algo

te. Mis mejillas se calentar

da, pero pareció considerar

bien

ie

estaba

o me atreví a pedirlas. Él solo

sta, Clarisse. Y bie

lto de las escaleras, donde Luna Raila lo esperaba, hermosa e imponente.

ermiso de su hermano para hacer un anuncio importante. Se arrodilló ante mí y sacó un collar, uno que reconocí como el que llevaban todas la

que hice después del ataque de nervios y el debate mental entre

cabezas, mirándome sin emoción. Tragué saliva, recorda

, pero sus ojos lo dijeron to

atisbo de sonrisa en el rostro del Alfa Aiden. Eso me dio la co

o de un amor tan puro que se me apretó el corazón. Cuando me colocó el collar frent

olgada del brazo del

y supe que nunca podría

ias -l

aron. Cuando se giró hacia la manada, el rostro se le endureció, calla

a mí e hizo a

mi Beta y mi mano derecha, como su pareja, tú serás mi otra mano

amás cuestionó nuestra unión y nadie volvió

esos días est

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY