funda gratitud. – De todas formas, vuelvo a felicitarte por tu compromiso. Dale mis respetos a Aurora. Ahora d
cada novedad –concluye Etha
acia adelante reduciendo la distancia que lo separa de la heredera y la observa con una intensidad tan profu
ija habría terminado en una tragedia absoluta –declara el exmilitar con una solemnidad cargada de un respeto genuino, extendiendo su brazo para abrirle la puerta de la camioneta blindada con un ge
de Aurora con una sonrisa astuta. – Tú obtienes la salvación de la niña que juraste proteger y yo obtengo el escudo perfecto para destruir las ambiciones de mi padre en la
estrategia de convivencia, porque los veinticinco días de prueba que no
efa y el guardaespaldas ha comenzado a desmoronarse tras la llamada del hospital. No obstante, en cuanto las puertas automáticas del pis
ance y exijo entrar a su despacho en este mismo maldito segundo! –brama la voz furiosa y descontrolada de Jean Paul, quien empuj
e exijo que dé tres pasos hacia atrás antes de que me vea obligado a removerlo por la fuerza –le advierte Ethan Blake, inter
r de toda la élite empresarial de esta ciudad! –ruge Jean Paul, con el rostro completamente desfigurado por una ira ciega mientras arroja un fajo de periódicos locales y revistas
ene un consorte definido para la junta del lunes –le responde Aurora con una frialdad implacable, cruzando los brazos mientras observa el desastre de papeles impresos con un
olento contra el respaldo de una silla mientras sus ojos inyectados en sangre delatan la humillación que lo carcome por dentro. – ¡Mis amigos del club de golf, mis socios internacionales y hasta los inversionistas de mi propia
las puertas de la cocina –le espeta Aurora, dando un paso al frente con una mirada tan cortante que hace que el aristócrata retroceda por puro instinto. – Tú mismo destruiste nuestra alianza de negocios en el
erse muerto! –insiste Jean Paul, señalando a Ethan con el dedo tembloroso mientras la rabia y el orgullo herido le impiden razonar con claridad. – Estás cometiendo el peor error de tu vida si crees que la junta direct
dene que te saquen encadenado por la puerta principal –determina ella con una autoridad majestuosa que deja al aristócrata completamente sin argumentos. – El contrato con los de
idículo y haré que tu padre te quite hasta el último centavo de la herencia! –amenaza Jean Paul con una voz temblorosa de furia, dándose
na calma sobrenatural y se gira hacia Aurora, cuyos ojos brillan con una intensidad dramát
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