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rdor de mis nervios. Cuatro años. Habían pasado exactamente cuatro años desde la última vez que p
me dio un pequeño empujón con el hombro. Él rebosaba la energía típica de quien no ha dormido, p
er día, Thiago -respondí con una sonrisa
, rodeado de enfermeras que anotaban cada una de sus palabras, estaba él. La misma espalda ancha, el porte arr
esidentes más joven en la historia de este hospital. Dicen que es un g
témpanos gélidos. Me recorrió de arriba abajo con una lentitud insultante. No hu
ve y autoritaria, cortó el aire-. St
él. Ian dio un paso hacia mí, invadiendo mi espacio per
vez creí encontrar en él-. Me preguntaba cuánto tardarías en volver a arrastrarte
Dr. Blackwood -dije, tratan
servirme. Y créeme, voy a hacer que cada
millación. Al verlo caminar con esa suficiencia, el presente se desvan
k: 4 año
ado nuestra primera noche juntos hacía apenas una semana y yo sentía que tocaba el cielo. Traía
de biblioteca" caería antes de los exáme
ndo un fajo de billetes e Ian guardándolos en el b
gton. Barato te salió, Ian -se burló otro de sus a
Zoe es solo una distracción. Leticia es la mujer que mi familia espera, ella tiene el
ientras los escuchaba reírse de mi entrega, de mi amor, de mi primera vez. E
pie? -el grito de Ian desde la puer
sa mirada de odio que no lograba comprender del todo. Si él era qu
a que sobrevivir a él. Tenía que terminar esta residencia. Por mí, y por la r
ras su escritorio-. Tenemos mucho de qué ha
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