Mellizos secretos para el Magnate / Capítulo 5 El colapso del hielo y las cartas sobre la mesa | 16.13%resonó en la sala de juntas como un disparo. El silencio que siguió fue t
orio para evitar que el temblor de sus manos la delatara. En su mente, una tormenta perfecta acababa de desatarse: por un lado, el aroma a madera de cedro y bergamota que emanaba de C
na ahora mismo! -ordenó Elena. Su voz, siem
e que lo observaba como si hubiera visto a un fantasma, luego miró a su madre y, sin em
habían vuelto completamente blancos. Lentamente, giró la cabeza hacia Elena. La arrogancia del hombre de negocios acorralado había desaparecido, reemp
ronca-. Ese niño es mi vivo retrato, Elena. Tiene mi estructura ósea. Tiene mi
olor a bergamota seguía flotando en el aire, atando los cabos sueltos de una verdad que la golpeaba con la fuerza de un camión. Christopher Vance era el hombre de
con una elegancia glacial que desmentía el caos de su interior-. Alexander es un Volkov. Mi hijo. S
dio tres pasos largos alrededor de la mesa, invadiendo por completo el espacio vital de
metros de su rostro-. Vine aquí buscando un socio, pero acabo de encontrar las re
un toque dulce de vainilla. El mismo perfume de la mujer de la máscara de encaje negro q
ivo-. La noche del baile en el club Élite. La mujer que me volvió loco, la que huyó como una ladrona en la oscuridad...
ero apretó los dientes. No iba a cederle
jos del hombre-. Esa noche fue un error mutuo en el anonimato. Una noche que no significa nada. Al día siguiente volví a ser tu
mano, haciendo que los portafolios temblaran-. Ese niño tiene tres años. Las fechas coinciden a la
pher. No es un hijo. Son mellizos. Alexander tiene una hermana gemela llamada Chloe. Y no te oculté nada, porque
? ¿Tenía una hija también? El peso de la revelación lo dejó momentáneamente sin aliento. Pero fue la segunda p
rumpió, rodeando el escritorio para quedar f
n un autobús nocturno. Si mi abuelo no me hubiera encontrado, mis hijos habrían nacido en la pobreza absoluta. Tú estabas muy ocup
e con una dolorosa admiración. La timidez de Elena había desaparecido; la mujer que tenía enfrente e
ilidad corporativa, aunque sus ojos seguían fijos en ella-. Tienes el dinero de los Volkov
la carpeta de cuero negro que contenía el contrat
rp y salvará sus acciones de la quiebra absoluta. A cambio, exigimos el cincuenta y un por ciento de las acciones de su
rio, el trabajo de su vida, dependía de la firma de la secretaria a la que una vez despreció. Una sonrisa so
absoluta-. Pero no creas que esto termina aquí. Ahora sé que eres la mujer del club. Ahora sé que esos mellizos son míos. Te daré el cincuenta y un p

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