a des
oma agrio y amargo bajo su habitual jabón barato y ca
en
eran más fácil
abeza gacha y su cabello rubio caía sobre su rostro, como si intentara ocultarse. Los demás alumnos h
dura que lo mantenía oculto. La palabra compañera me golpeó con tanta fuerza que casi me transf
ía ni idea de lo que era, ni de qu
eré. Observ
bre lobo, bastante engreído el hijo de mi enemigo
odía tol
con otra mujer. Escuché la pelea y los vi marcharse. Dejé mi no
y yo iba a aprovechar c
arme en el borde delantero. Recorrí la habitación con la
vantó l
entre nosotros. Contuvo el aliento por un instante antes d
a también lo sintió. La atracción, el vínculo tra
izo eterna. Cincuenta minutos fingiendo que me interesaba la literatura gótica, mient
cincuenta. "Eso es todo por hoy. Lo
rtenencias. Freya metió sus cosas en l
resonó en el aula, corta
su lado y algunos miraron hacia atrás
era y luego me dirigí a la p
onó en la silenc
scritorio, aferrada a su
sé
upo dónd
nos pasos, los suficiente
ó medio paso.
no. Eso me gustaba
é de lo d
álido a rojo en un
o bastante cerca como para olerla con claridad: miedo, en
qu
e deberí
oco. "¿Quiere que vaya a ver cómo s
ue vayas
enc
padeó. "
ú te verás increíble. Él se dará cuent
una lo
ro. "¿O es exactamente lo que quieres? ¿Entrar al
que se libraba en su interior. El orgullo
esor", dijo por f
propiado". Hice una pausa. Dejé que la palabra 'inapropiado' flotara entre nosotros, s
o no tiene sentido. ¿
o me preocu
aber qué gana u
e servía. "Puedo molestar a la gente que
es sen
onsidéralo
dí ningún
con esos grandes ojos marrones. "Kelvin no te merece. Su familia no tiene derecho a hacer
salir con m
r dos veces antes
isiera morderle el labio por ella. "No tengo nada que p
opa, transporte, todo. Tú s
ué harí
uvieron a punto de salir de mi boc
í"
ecía más pequeña, más cálida. Podía sentir los latidos
a consid
a. Después volveremos a la normalidad. No t
digo qu
Sostuve su mirada, dejando que viera mi ser
dia y vi la ira que había debajo, el dolor y la necesidad de he
a terrible"
ablem
decir q
ber
no lo
o. Kael rugió en s
aunque todo en mí quería tomarla en ese mom
La boda no es ha
rimero. Cosas que necesitas s
os ojos. "¿Q
do el sábado". Pasé junto a ella hacia la puerta y
lo sa
difícil adivinarlo". Abrí la p
cio, cautelosa, como si e
la vi caminar h
rita
y miró hac
recorrí lentamente con la mirada, t
a vuelta y se marchó
rvé cómo se movía, la curva de sus caderas en esos vaqueros de
í
e golpe y me volví h
i cabeza, exigen
ó. Ahora es
mpiera la atadura, no hast
iando. Se está haciendo más fuerte.
su aroma era débil, apagado. Ahora era má
ión, haber cerrado la puerta con llave y h
o, la habría hecho huir y
más fuerte de
no podía a
tio hacia el aparcamiento. Incluso desde aquí podía ubicarla
a, cómo intentaba
. Cuando su loba despertara sería
s ojos marrones mirando hacia arriba, la
ntana con tanta fuerza q
nita garganta y asegurarte de que to
ca como para empezar a derribar sus muros. Lo bastante cerca como p
eran demasi
que ser s
ello, contra nosotros. Aú
ostraría y le haría comprender que l
i hu
aría mu
ba a morir en cualquier momento. Se quedó sentada un largo
nsando en
su elección, preguntándose a qué
a de a qué acab
llevaba tres semanas perdiendo poco a poco la cabeza. El que pasaba todas las noches luchando contra el impulso de colarse en su
str
str
camiento. Lo seguí con la mirada hasta q
día llegar lo b
mentarnos. El ha
estaba seguro, de comprobar cómo estaba la manada y de
y vigilándola. Lo od
despertara, ella también lo sentiría: la nec
fol
aroma seguía en la habitación, pe
días y podremos tener
parecían un
hacer: planes que trazar y una boda que preparar. Pero debajo
ía ni idea de lo
esperar para
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