De la prisión a la cima: ¡Demasiado tarde, exmarido! / Capítulo 7 El dolor y la humillación de aquella noche | 15.56%ciarme
ne impactó a Emma más
bé con un poco
e y empezar de nuevo, necesitaba terminar su
ntre ellos, la familia Montenegro no te
risión había borrado cualquier sentimiento que alguna vez hubiera tenido po
mientras bajaba la mirada para ver a Ellie. "El
e hizo una pausa antes de terminar. Posó la mirada en la pequeña, que dormía profundamente después de haber comido, y
do evitar recordar el día en que la incriminaron y la encarcelaron. S
e se asegurara de que ella terminara tras las rejas.
nca la había amado como su esposa. Para él, e
amor ni calidez. Desde luego, Ellie no nec
n. Ellie y yo estar
manera en que Emma podía dejar de
stos durante mucho tiempo. Se suponía q
viejo acuerdo de divorcio
residencia de Shane cuando regres
n de colocarlo entre varios documentos de la empresa mientras Shan
ener éxito. Furioso, destrozó una copia y luego la
la acorralaba contra la pared y le forzaba los brazos hacia la
de tus tretas para que te preste atención? Bien.
asgó la ropa. Sus gritos continuaron hasta que se quedó sin
cada vez que recordaba el dolor
miedo. Nada importaba ahora, excepto divorciarse de
ba en la oficina del último
a sentado en una silla de respaldo alto, trabajando sin descanso en la
a dar su informe. "Señor Montenegro, seguimos sus instrucciones y entregamos suministros a todos lo
bién estamos proporcionando una asignación adicional de m
el principio. Después de interrogar al conductor sobre el incidente de la mañana, come
rio y levantó la cabeza, con el rostro inexpresivo. La frágil mujer que había
iguado algo s
aún más. "He estado buscando a la señorita Serrano,
a la puerta. El informe de Charles llegó a sus oídos antes de que pudiera levantar la mano
lguien buscara a Emma? ¡¿De verdad p
ente, clavándose las uñ
ldita barrendera para mer
llamada. "¿Ha empezado a trabajar para ti una mujer con un niño como barrendera? Redúcele el sueldo a la mi
na risa fría y satisfecha se le escapó solo después de que
entonces, pero lidiar con una simple barr
ra que intentara robárselo
n gruesas ropas de invierno y artículos de primera necesidad en sus brazos. La gratitud y la satis
guien importante. ¡Miren todo lo que nos dieron!
del donante es Montenegro. No tengo
enos no pasaremos el invi
cerca de la parte trasera de la multitud. Escuchó
con su propia chaqueta de plumas y luego le susurró a Emma: "Esa supervisora no dejaba de mirarte de forma extraña. No confío en
idez mientras asentía. "Grac
tros y se habían ido por caminos separados. El sil
unto de irse cuando una voz disgustada la detu

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