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Historia

Capítulo 4 Viviendo en la misma casa

Palabras:1235    |    Actualizado en: 04/06/2020

ba la mano que acababa de estrechar y arqueaba las cejas, como si estuv

claramente sorprendida por

as, mucho menos las del estudio, además, no puedes mover nada de su lugar ni

ntía aterrorizada por su severidad, preocupada

gunta o algo que añ

sacudiendo la cabeza, aunque por dentro

volvió y agitó la mano con desdén, un ge

a paso lento, con dirección al salón, donde luego se sentó en el s

tras disfrutaba del programa que

abía olvidado de que estaba en la

studio hecho una furia. "¡De ahora en adelante, cuando esté

temblarle de repente y lo único que atinó a hacer, si

de cerrar la puerta detrás d

or la repentina llamada de atención, e inmediatamente después decidió que lo mejor era regresa

ar preocuparse, pues estaba convencida de que si hacía enojar a su esposo con much

a enterarse bien de cuáles eran las condiciones del contrato, se levantó

si la Parte B incumplía el contrato, la compensación por dicho incumplimiento

sentaba nuevamente en la cama, sumida en sus pensamientos. '¡

ecía que se había vend

respirando rítmicamente, y antes de que se p

ir a prepararse un café a la cocina. De camino hacia allí pasó por la habitación de M

aba todavía despierta, así que se dispu

vía?", Este preguntó de pie en l

o resp

y miró su reloj para ver l

un vistazo. 'Simple' era la palabra que mejor d

on más atención y lo que vio casi

uedado dormida con los papeles que había estado leyendo en la boca, una pi

ente y cerró la puerta para ev

idada, pero aun así se sentía muy satisfecho con la decisión q

na atracción sexual hacia él ni que le exigiera cariño, inteligente y hábil en e

ón a su apariencia personal', pensó el hombre y se diri

zo que Mary se despertara de su profundo sueño. Había dormido

con ojos somnolientos, ella se l

cer sus ejercicios matutinos y h

saludó mientras

sobresaltó ante su repentina aparición. "¡Ay

ambién se sorprendió pero no por encontrarla ahí sino por el aspecto q

marcharse porque todavía estaba tratando de despertarse. Dijo OK por el pánico que tenía a q

lavó la cara, se cambió de

l dormitorio. Se dirigió a la puerta principal, cogió el pomo de la

l terror se apode

cuchó por detrás no er

empezó a tartamudear: "Voy... Voy a la oficina. Ya son las sie

iba en aumento podía verse

reguntó, confundida y temblorosa. Ver a

ba sumamente enojado pero logró sonreír. "¿

rápidamente: "¡No lo sé! Yo no he tocado tu desayuno, es más, yo ni siq

una vez más: "Está bien, está bien. Estás tratando de hacerme eno

go del sofá y se marchó fur

rincón y solo pudo reaccionar cuando escuchó el portazo que el hombre dio al marcharse. No compre

cuando el desayuno esté li

rdó lo que él había dicho

e! Volví a me

bolso en la mano mientras gritaba: "¡Seño

che cuando ella llegó afuera, per

todo lo posible por hablar con él, puso el pie en el acelerador y

quejó mientras intentaba

nte su señal. "Señor, al edificio AJ por favor", le

ando problemas', pensó sumamente preocupada por las

pondió: "¿Cuánto le debo señor?". El taxista verificó la tarifa y le dijo "son

que normalmente le costaba dos, pero dada las

pero eso no lo podía hacer esa mañana después de t

illiam delante de ella. Temía sus reacciones, pero más que eso temía que anulara

a es dura, así que sea

puede pelear, así que lo

a la puerta del edificio

a hamburguesas chinas. Luego sonrió amablemente y preguntó:

egado más temprano porque había ido en taxi y

a, est

la anciana se las entregó y corri

a Lu, bu

e se cruzaba por el camino la s

!", dijo un empleado mientras

nfundida, pero aun as

se momento era consolar el

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