img Mi Luna, mi hijo, mi maldición  /  Capítulo 4 La sangre nunca mentía | 4.21%
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Historia

Capítulo 4 La sangre nunca mentía

Palabras:1717    |    Actualizado en: 27/10/2026

ar a pesar del nu

ía reco

necía. Mi padre ya estaba enfrascado en un conflicto con el Alfa de la Manada Sang

z las cosas finalmente cambiarían. Tal vez Valentin dejaría

o que se me revol

era quería conocer a Vennen cara a cara porque seguía insistiendo en que yo mentía. Sin embargo,

sangre no pod

as abría más el maletero y se incl

cedí en silencio sin dejar de escudriñar el

. "No voy a dejar a una mujer y

ó y levantó la

lleves a mi bebé", solté mientr

confundida, casi como si no pudier

arte a tu hijo", dijo. "E

tí mientras lo mir

a casa junto a los establos mien

a para que empe

pa. Volveremos por

e mo

uno de mis bolsos él mismo. Metió un envase de fórmula, la

ra noche congelándote dentr

a mi

podía con

yo salía lentamente del vehículo. Antes de

s", d

tivo azul desentonaba por completo junto a la vieja estación. Todo en él gritaba dinero. No pod

de auto adentro antes de f

o se abrocha esta

levem

ré a tu...". Su voz se apagó mien

, dije en

de tomar a Vennen de m

ndo dentro del espacio estrecho. Una vez que terminé y m

reas antes de abrocharme el cinturón a su lado. Después

rejillas. Subió la calefacción antes de mi

tiene los mismos ojos. La única otra person

é lent

u atención a

osibles de confundir. Vennen los hab

e nunca

regunté mientras intent

a de la Manada

spejo de inmediato, estudia

ón dio u

razón desde

a una extraña a su territor

noche. Hablaré

, me miró de nuevo

onder, mi estómago dejó e

có una med

eso como

güenza. Rápidamente le puse el chupón

e?", preguntó desp

ely

no es un nombre común. ¿A qué manada pert

una manada", respondí

uesta con un le

en el momento en que me acerqué a ti". Me miró brevem

comida caliente inundó el auto y me dolió el estómago. Llevaba semanas sin com

umbre, pero Mario me detuvo

tu diner

preguntarme qué quería y me eli

eguntó mientras miraba h

antes de asent

te adel

r un segundo, insegura

haré daño", dijo con

momento, me pasé al

. No había ninguna marca de pareja en su cuel

ortavasos antes de entregarme una

tras está

tación, encendió la luz dentro

en voz baja. "Est

blorosas, abrí el

congelando?

puesta, volvió a su

el frío no era lo que hacía te

ratos, solo el olor casi me quiebra. En cuanto mordí la hamburgues

n dificultad antes de que

incr

me di cuenta de que Mario me había estad

ntes de tomar un sor

ilia?", preguntó de

nen dormía plácidamente. "Él es mi únic

antes de preguntar: "¿Tu manada te expul

vaso. Luego bajé la mi

icientemente fuerte para sobrellevarlo después de que mi padre murió. La manada sigui

dé cal

e yo era la hija de un Alfa que había

comida transcur

as comiera. Poco después de eso, empecé a notar que ya estábamos muy lejos de la estación. Ya

que pareció una eternidad, el auto frenó frente a una eno

s bien?", preguntó. "¿Cruz

a cabeza de

ada se sentían débiles o incómodos cada vez

a completam

raño", murmuró

ver a mirarlo. "¿Estás seguro de que pued

aquí esta noche. Puedes usar mi hab

", pregunté

Mario encogiéndose de hombros. "Ni siquiera sabrá que está

con cuidado contra mi pecho, salí. Mario tomó el bolso, se lo colg

hizo a un lado y me hizo una

endió las luces del recibi

e brillaban. Una enorme escalera se curvaba hacia los pisos superiores, lo bastante elegante como para pertenecer al interior de un hotel de lujo en lugar de a una casa privada.

ra el territorio de la Manada Sangre Negra. La manada más ric

me hacía un gesto para que lo

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