img Mi Alpha Protector (I libro)  /  Capítulo 4 Capitulo 3 - Lucas Thunder | 7.55%
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Historia

Capítulo 4 Capitulo 3 - Lucas Thunder

Palabras:1231    |    Actualizado en: 18/03/2022

l brazo, la atraigo hacia mí y, sin pensarlo,

M

ensa en m

le... -murmura co

uando miro su rostro con más a

tiene un leve

n cuidado y levanto l

eto

guas. Su piel está marcada con la

poder conte

gesto de incomodidad y se

él? -Me señala con sus grandes ojos-. Y... espera... ¿p

sonríe co

que eres

padea, c

aún más frunciendo notablemente el ceño, luego,

na gasela dispuesta a sacar s

icia su mejil

te protegerá siempre, que te apoyará sin importar qué y,

u mirada brillando con u

me cu

la vista de ella. Carajo,

e infierno y no pe

mirada a

S

. Sus uñas se entierran ligeramente en mi

se detiene

gesto con la mi

Susurra con

uando una voz llena de ven

dónde car

en, quien de inmediato baja la cabeza en señal de sumisión, pero noto sus puño

erca con una s

abrir la ma

e salta encima. Hag

-le gruño,

es seductora-. Solo

corto, con un escote pronunciado.

Quiere un aperitiv

mece y asiente

rse, y es entonc

cue

bra

de mo

rabia al entende

sarlo,

uerta de madera y

rente a mí

olmillos clavados e

ntes truenen en su boca quebrándose, se mantiene en silencio mientr

ira con desdén, limpiánd

a con fastidio, su voz

desesperación y

dome que n

e que soy su mate,

uria ardiente

y Lu

a calma, aunque mis ga

r de cabello negro entran en la

indignación-. Te dije que la dejaras por h

ntentara protegerla. Su mirada brillando in

en asiente con dificultad sin levantar la v

la mesa... -sonríe

onreír despué

icio con una falsa cortesí

os mira c

entró así a

ruge den

enerme por mu

, es notar que realmen

.

más de lo que esperaba. Quería verla, asegurarme de que estuviera bien, y, sobre todo, comprobar con mis propios ojos que no tenía más heridas frescas. Desde el m

yo no podía ignorar la sensación de que algo estaba mal. Cada vez que escuchaba pasos en el

us cosas con cuidado, sin llamar la atención, y que las pusiera en mi coche. También le dije que avisara a Arturo para que hi

ostura, sobre todo cuando veía la mirada de satisfacción de Grayson, como si e

ba a salvo, al menos por ahora. Miré a través del cristal y la vi encogida en el asiento trasero, abrazándose a sí misma, como si aún te

cieron eternos. Sentía la urgencia de salir de ahí lo antes posib

con calma, como si no estuviera a punto de traicionar a uno de los vampi

ele

so

elocidad. No miré atrás. No podíamos darnos el lujo de titubear. Sabía que, en

o era que ella estaba conmigo. Y no pensa

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