img El Amor Del Magnate  /  Capítulo 5 Tom Senji | 8.62%
Instalar App
Historia

Capítulo 5 Tom Senji

Palabras:2253    |    Actualizado en: 17/08/2023

olo por un corto tiempo, mientras sus ojos se c

nado su acalorada discusión, o t

ar ordenó, miran

temblorosa, porque no podía controlar mis emociones negat

ada ruidosa. Se pasó una mano por el

ero pensé que solo lo decía porque te contrató como niñera- sonrió y supe de

el que hablaba la señora Jess. No sa

niñera- respon

sus ojos brilla

iéndome la mano y dánd

exasperada de Balthazar que decía

i voz no era má

la cabeza ligeramente-

quí siet

ir a Ghyro bastante a menudo, pero ahora no tengo que hacerlo. Mi tía me envió

o, atrayendo la

espetó, sirviéndose otro vaso d

na respuesta. Salió de la sala con su vaso, y pronto se le pudo es

la que había desaparecido su primo- Él se volvió loco- Un suspiro escapó

las bolsas que se me habían caído de las manos y comencé a pone

mi nivel mientras se i

ra ayudarme, como me dijo la Sra. J

osa que nece

e un poco avergonzada que lo pondría a trabajar- Tal vez tam

casi se confundían con el blanco que los rodeaba. Cua

palabras, divertido- Veo que te tomas tu tra

edo- digo, metiendo los plátanos en

- completo

aminamos hacia la cocina, de

fícil- admití- Pero

reía de oreja a oreja al ver que en la noche estaría calentita, y por eso le agradecí m

e difícil, el fuego en e

o Tom mientras nos dirigíamos a

uré- Um, Tom, gracias por aceptar es

ido que no tengas idea de cómo hacer fuego. No para él

irándolo b

da, ¿qué pasó antes?- Le pregunto a medias, porque no sabía si estaba bien

repentirme de meter la nariz donde no era asunto mío. Estaba claro que algo estaba

es que Balthazar no siempre fue así. Era un tipo divertido, simpá

go lo habí

ares, sonreí para aliviar

familiares que no quería revelar ni hablar, por es

nos int

X

ar después de que Tom se fuera, en el c

o estaba tirado en suelo com

e a ir a tu dormitorio- Traté de levantar a Balthazar, p

í fue dejarme arrastrar por su peso y caer e

e sentía extrañamente agradable bajo mis dedos. Al mismo tiempo, podí

, sino cálidos, más bien acalorados. Me mordí la lengua mientras levantaba la mano a cámara lenta, como si dentro de él se estuviera librando una batalla entre el alcohol que nublaba su

lista te irás de aquí- sus

e de encima, me dije, luego sentí un hoyo en mi estómago m

garganta, separándome de él- Pero trata

ogré ponerlo de pie. Puse un brazo sobre mis hombros para

e dije sin aliento, porque este hombre no era

e seguir mi ritmo de caracol- Y, Celia, si vuelves a ll

ó su encanto rudo incluso cuando ap

guntándome qué tan bien dormiría Balthazar en

que terminarás en el infiern- sonreí, porque toda

se deslizó ent

aba bromeando, pero al mirarlo de reojo vi que hablaba en serio. Que él creía firmemente en e

razón por la que se emborrachaba día y noche?

ara terminar en el infierno- le confesé, de

siquiera quiero animarte a que me cono

aba borracho, porque no tenía sentido del afect

o me congelé cuando su mano agarró mi muñeca. Pequeños hormigueo

erior de la mejilla. Me miraba fijam

, pareciendo encontra

ué cuando estaba sobrio, o menos borracho, me echaba y me trataba

ntendía por qué lo estaba haciendo. Era mi oportunidad

uego giré sobre mis talones y subí a su habitación, bajé corriendo las escaleras con su almohada

ué estaba ha

iración era regular. No quería despertarlo, así que lo cubrí con cuidado. Con una mano temblorosa acaricié el cabello que había caído de su frente, maravillándome de lo vulnerable que se veía a

or varios minutos, contemplando to

tan duramente de sí mismo? ¿Qué tan pecador era? Recordé su pelea con Tom y tr

X

todos modos, fui primero a la sala de estar, esperando verlo nuevamente durmiendo allí, pero no fue así. Era como si nunca hubiera ex

No tenía sentido preguntarle a Balthazar qué quería comer, ya sabía su respuesta, "No me importa"

rme todo tipo de palabras malas e indiferentes o actuar como lo hizo anoche, hombre. No tenía aspiraciones de amistad, ni siquiera lo quería c

go la puerta se abrió de golpe,

e, era una idiota. Sus ojos eran exactame

reguntó con voz c

el infierno de tragar el nudo que se habí

espondí, tratando de sa

ego puso los ojos en b

e de mi respuesta, baje o no, i

firmé, sabiendo cuále

te malo. Voy a b

estaba lista para comer con él, en la misma mesa. La Sra. Jess insistió en que no lo deje solo cuando come, para hacerle compañía. Si ella no me lo h

ste asunto, lo iba a

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY