img Una cura para mis delirios  /  Capítulo 5 La pieza central | 7.81%
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Historia

Capítulo 5 La pieza central

Palabras:1834    |    Actualizado en: 06/04/2023

y su fuerte tequila. Rara vez iba allí con amigas, ella

hecho en un b

a dicho

, date prisa. -Alessa lo tenía

ntalones y emp

se quejó él, arr

upió la mano y siguió frotando, apre

a. Yo tambi

ofreció. Él se lamió los labios. Acercó la boca, su a

ndo al lado!-Se alej

seguía flácido. Tal vez de

no más cómodo. Te invito a mi cas

odrías ser u

nces... tú también podr

feo, en cuyo rincón empezaba a brotar algo,

gadas, la ventana de

levaba colgada

illo... a la izqu

ueó un pecho y le apretó las nalgas. Estaba más confiado, más ca

claridad suficiente para dejar c

e que me lo ibas a chup

nat

Alessa se retorció bajo él, sintiendo

el aire, se lo tragaba. Quería sentirlo dentro, inhalando el perfume por lo menos lo tenía en los pulmones, así que contaba. Quería

a. Estás

anos por el vientre y sus ojos se desviaron hacia el rincón, ent

ad en que su mente captó una silueta que se recortaba. No lo

a ver. La oscuridad del rincón se m

en sus pantalones a medio sac

del velador, José soltó un

de puta?! ¡Cabrón! -J

expresión imperturbable, e

lo ves? -pr

¡Auxilio! ¡Auxilio! -Como pudo agarr

calle, con el

rincón. Si no era una alucinación,

ella intentó lanzarse

lver loca?! ¡Eras tú todo e

¿Quién más iba a se

reada por el tequila, temblorosa por la exc

ada. Y la atrayente presencia del ho

sacaste m

contré

en mi cama. ¿Cómo t

s ventanas abiertas

para quien nunca algo estuvo tan nítido. Pieza a pieza se había armado e

es que

ndo su trabajo a medio hacer, alguien tenía que hacerse cargo. Como de cost

sta mi trabajo.

acariciarle el brazo, partiendo desde la muñeca-. No fol

ba más, necesitaba probar esos labios ahora que tenía la certeza de q

que quiero follar co

el hombre la había tratado como un juguete durante varios dí

entaron en anticipación, luego bajaron hasta su pecho. Duran

dureció al instan

-dejó salir ell

-La aferró de la nuca y

No halló resistencia para la entrada de su

Disfrutó de la dureza que hizo surgir y de la piel tersa y palpitante que se erguía hacia él

ez, ya estoy li

ventana. El reloj lo dejó en el velador. Empezó a desaboto

dios! Da

muy an

podía mantener la calma cuando ella lo único que querí

El que Luka había probado estaba más caliente y duro. Se deslizó la

eslizando lentamente, acariciándole la cara interna de los muslos. Ambas se detuvieron antes de llegar a sus b

irándola, con

ortura! -se

ugado a

ucinación eras m

ella es lo que realmente le da sentido al juego.

ella y ya no v

bo secreto para esos ojos azules. Volvió a besarla, con l

rri

palma. Le apartó los pliegues. Primero entró uno, luego otro y la tocaron de manera nad

eron penetrándola de manera frenética, la incendiaban po

Jo

dos eran absorbidos por la boca de L

córrete

tencia y salpicarle las piernas y el vientre. Ni hablar d

espirando agitadamente, acariciándole los cabellos, perdida e

al jaque. Date la vuel

elaba no tardó en llegar. La dureza de Luka se abrió paso en su lubricado coño y lo invadió con firme

r que el fuego se extinguiera y por otro orgasmo con ese hombre salido d

ahogar sus gritos y que los vec

al oído y un golpe de

decieron bajo ella luego de una

ara llegar a

con sus inquietos dedos y estimuló su carne caliente y sensible, sin cle

ontró con Luka. Ahora, con la cabeza fría y su racionalidad en el siti

ulpa, el pesar, las recrimin

rabajo, no llegues

, s

pero no era apropiado. Lo importante era saber e

ientas durante tu jornada labo

hambre urgente, pero no de desayuno. Tal vez estaba metiéndose en un lío monstruoso del

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