img Mi dulce bestia  /  Capítulo 2 Atrapada | 3.33%
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Historia

Capítulo 2 Atrapada

Palabras:1453    |    Actualizado en: 10/03/2025

o al sofá y casi se abalanzó ella misma sobre él. Tan solo ver las cajas aun emba

para encargarse de desempacar todo lo que había traído con ella. Solo a el

a la cocina y se alistó para empezar a cocinar. Se detuvo, extrañada, al momento de sacar una olla. El familiar maullido de su pequeña gata no se escuchaba por ningún lado. Lulú solía desp

olla a un lado-. Pst, ps

ió su departamento abriendo y cerrando puertas llamando una y otra vez a su gata, pero el sil

speranza de encontrar allí a Lulú. Quizás ella se había salido sin que se diera cuen

ó un maullido apenas audible. No pudo detectar de donde venía el ruido. La llamó una vez más y guardó silencio. Afi

departamento. En todo el tiempo que llevaba allí, nunca había visto a nadie entrar o salir

en un rat

e le ocurría a donde podía haber ido. Esperó por un par de minutos antes de comenza

s útiles e interesantes dentro. Mia era alguien demasiado curiosa, nunca estaba tranquila y siempre esta

todo estaba en orden y limpio. Pero como la mayoría de edificios que tenía una historia, conservaba muchas cosas de su estilo

parecido. Resignada y, por que no admitirlo, un poco emocionada también, volvió hasta su piso. Solo había dos departament

Solo entraré y saldré -se dijo. Su gati

cerradura, era más difícil que abrir las puertas de las habitaciones de su casa, pero el esfuerzo valió la pena cuando un

rse con nada. Estaba dentro. Solo tenía que encontrar a Lulú y sacarla de allí para considera

n su mente empezó a tararear la canción de "Misi

cuchó su maullido, pero siguió sin verla. Era como jugar a las escondidas y le habría parecido divertido si

de café de madera en medio de ellos. Una televisión plasma estaba colocada en una de las paredes y algunos otros muebles est

ugar, aunque no estoy segura que mi sueldo hubie

allí. Una mesa alta, con un jarrón de horrible diseño encima, estaba ubicado pegado a la pared a un lado del pasadizo que llevaba a los dormitorios. Se inclinó, por segu

la cabeza al mismo tiempo que otr

en la habitación y su corazón comenzó a latir acelerado. Ya no estaba tan emocionada. Sin perder el tiempo, se p

su costado acarici

conservar la calma-. Además, le hicimos un gran favor al futur

ar los restos; el tacho de basura, si es que había uno, no parecía la mejor opción. Llegó hasta la cocina y siguió dando vueltas. Abrió las gavetas

tió los restos detrás de él, la luz no era suficiente para

conserje volviera -dijo imitando la voz de su mamá

xcepción del jarrón roto, todo estaba bien. N

odó en uno de sus brazos. Ella se acomodó contra su pecho sin ninguna preocupa

reció frente a ella. Su primer pensamiento fue que se trataba de un ladrón, pero luego

artamento estaba vacío, había sido un

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