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cámaras y
ra comprar los primeros servido
pleaños, Damián me dejó sola para cel
é por su infidelid
millón de pesos y me dijo q
forzó nuestra caja fuerte y robó el anil
, partió la banda de oro d
ta, mi esposo me empujó
noche de roble. La sangre corrió por mi cara, m
a ambulancia. Ni siq
angrante para consolar a su am
ieron a donde me escondía, me acusaron de ser torpe y amenaza
en diseñó, programó e instaló el sistema
da cámara con mi nube
diéndome. Tenía el audio
da, el hombre dueño del banco que ma
padres y proyecté la gr
do flotando sobre el botón de 'Enviar
ítu
ana
Damián ciertamente no era mía, pero el brazalete de diente de tiburón qu
acho que yo misma había diseñado, sosten
scaba en mi cara
era levantó la vis
uncido de esa manera intensa que antes hacía
me hacía sen
dije, mi voz sonando delgada
una mano con desdén sin apartar la mirada de
fé cerca de l
aste me
l desorden profesional, y ese frasco de neón
o a un ritmo lento y pes
cina y revi
evaba una
alor, al igual que la conversación que h
ce a
age que olía a hume
o lo que definía quién era yo, par
nista, su primera emple
aseguraba de que su café estu
vibró en m
número no guardado,
anta mi
venía
a luz, pero reconocí los asien
descansaba sobre un mus
mano de
l que había ahorrado durante tres años para
la hasta que la imagen par
llo
os últimos seis meses como para llenar la
iedra fría y dura inst
é al d
hora, hablando p
rillante. No, en se
silla
al instante, reemplazada
Eliana? Te dije qu
umpleaño
extendió entre noso
, una, d
endario en
ijo-.
disc
antó para
mo si yo fuera un dolor de
nto. Jimena y el equipo me están esperando
oficina? ¿A las
de ser tan sensible. Sabes
rrando sus llav
l brazalete de d
aré -dijo, pas
só de de
el elevador cerr
eléfono, con una pequeña so
a tra
cele
ue no
na y saqué el lom
amente al bote
baño y abrí
mbarazo que había co
la habí
rando la ca
rse en los rincones frí
ser la espos
lo mantenía estable mientra
rmenta, yo me conve

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