/0/22007/coverbig.jpg?v=a96f90e8d912468cf12e4369277656ca)
na silla, cuando escuché a mi esposo decirle a o
yo estaba al otro lado de es
o la chica que le salvó la vida en u
mi historia y ahora me
ótano y me azotó hasta que perdí el conocimiento,
o para cortarme los dedos, destruyendo mi capacidad pa
e a mí cuando caímos al océano helado, de
dejé de luchar por un
rmano, el Pat
ó -susurré al teléf
erdad. Ver los registros médicos que prob
aparnos en una isla, rogándom
s corriendo por su rostro mientras tocaba
e estaba detrás de él con un rifle
un jarrón hecho pe
nuevo protector a
ítu
rda de ixtle que se clavaba en la piel sensible de mis muñecas, cuando escu
uel que podría haber
Mont
maban el Príncipe de Hielo porque se suponía que su corazón
. El hombre con el que me casé hace tres meses en una catedr
una pared delgada como el papel en esta maldita cas
sordo de un cuerp
rcado de mi habitación
encia armada que solo una sociópata podría perfeccionar-. Ya no puedo quedarme en e
s nada -ru
a un estruendo bajo y peligroso que normalmente me hacía
res todo
eado con la culata de su rifle antes de que Mía lo eliminara, desapareció de repente.
-gritó Sofía-. ¿Por qué trajiste a esa p
ncio. Pesado
Una mano golpeando la pared cerca de
zón. La alianza con Sinaloa me da el poder para mantener al Consejo f
ron mi visión, cal
. Una necesidad política para asegu
esc
ger. Era una armadura. Era una herramienta para
gimió Sofía-. Du
toda emoción-. Pero cada vez que la miro, desearía que fueras tú. Tú eres la que me salvó en
arrancado de
ueva. La nieve. La Cacería d
mites del territorio Villarreal. Fui yo quien lo encontró. Tenía catorce años. Rasgué mi vestido de seda fav
r la fiebre. No había vis
de rescate, el caos m
abía. Pensé qu
no er
que había
semana después. Sofía, que debió haber robado mi histo
te-. En cuerpo y alma. No vuelv
medo de un beso. Des
los
secaba en mi brazo. Pero la verdadera
que amaba
asado con
a tener que

GOOGLE PLAY