Sánche
necesitaba un cambio radical. Conocía a Jesús. La franqueza de su perfil no era una pose. Era un marino. La disciplina y una misión clara eran su forma de vida. Había estado desplegado duran
ró unos minutos
, decía el mensaje de Jesús.
mis dedos sorpren
es que seguías con Braulio". S
ntiéndose extrañamente ligeras ahora que es
ió. "Pero sobre tu oferta... ¿s
me quiere. Solo quiero estabilidad, respeto y una familia. Alguien que me valore por quien soy.
Estoy programado para mi baja. Tengo una casa, pagada, en Veracruz. No es un rascacielos en la Ciudad de México, pero es nuestra. Sin hipoteca. Tengo ahorros y re
xtravagante. Su casa, un activo totalmente pagado, hablaba de responsabilidad. No era rico, pero tenía l
diéndose por mí. El contraste con el mundo de Braulio
n exactamente dos semanas. Podemos ir al registro civi
rmé. "Para entonces ya esta
lio. Había etiquetado a Kenia Montes en una foto. Estaban en la gala de beneficencia que no podía perderse. Kenia, envuelta en un vestido de
toqué el ícono del corazón. Un
Carla? ¿Le das like a mis publicaciones? Estás siendo tan mezquina. S
conversaciones en voz baja, la forma en que sutilmente nos comparaba. "Kenia maneja estas cosas con tanta gracia", decía, o "La familia de Kenia tiene conexiones tan interesantes". Esas comparaciones me habían dolido, habí
ra la anti
us galas... nada de eso tiene que ver conmigo ya". Luego, con un deslizamiento decisivo, bloqueé su núme

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