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Historia
El Precio de la venganza: Embarazada del CEO

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Capítulo 1 01

Palabras:1348    |    Actualizado en: 27/04/2026

mma Hoffmann estaba sentada en la silla de vinilo junto a la cama, con las rodillas encogidas contra el pecho. En su regazo descansaba su refugio: un diario visual de est

ternura y una estética romántica que la cruda real

espacio personal. Prefería mil veces la soledad absoluta de su pequeño estudio de restauración, rodeada del olor a óleo y madera vieja, donde el mundo exterior y sus multit

el rostro ensombrecido y u

distancia profesional que Emma agradeció en silencio-.

. El crujido del papel pareció

uiza... -comenzó ella, con la voz

administración ha sido clara. El seguro no cubrirá un procedimiento internacional no estándar. Necesitan

vender los pocos muebles de su apartamento, empeñar los antiguos relicarios de su madre, tra

inanciación... -suplicó Emma, sintiendo que

o son transferidos en cuarenta y ocho h

table, dormía bajo el efecto de los analgésicos. Se veía tan frágil. Emma le rozó suavemente la mano, conte

e la imponente Torre Becker en Potsdamer Platz,

tablero de ajedrez a sus pies, y él, el único jugador con derecho a mover las piezas. Llevaba puestos unos auriculares de alta fidelidad

luz roja de su intercomunicador p

orme del Hospital Cha

edada no de un ejército, sino de años de construir muros de hielo alrededor de su propia

h, su voz fría y carente de

aciones, señor. La señorita Hoffmann tiene hasta el viernes para conseguir un cua

uello. Se veía exactamente igual que hace años, inocente y completamente ajena al pecado imperdonable de su sangre. El abuelo de esa chica había encubierto la negligenc

n estaba muerto, la fortuna familiar derrochada por pésim

sfacción letal cruzó sus ojos claros-. Perfecto. Pre

ente-. ¿Está seguro de que

ole la sangre-. No estoy buscando una madre amorosa, Müller. Estoy cobran

arse del ruido de las máquinas de café y las conversaciones ajenas. Frente a ella, un simple té de hierbas y una galleta integral de avena alta en fibra; su estómago, cerrad

die iba a arriesgar un cuarto de millón de euros por una

je gris se abrió paso entre las mesas, dirigiéndose directamente haci

eguntó el hombre, deteniéndos

lla a la defensiva, dejando la ga

, gruesa y minimalista, con un escudo grabado en relieve que Emma reconoció al instante

jefe es un ávido coleccionista de arte clásico y ha estado

unció e

. Aún no tomo comisiones

idades de inmediato -Klaus hizo una pausa calculada, bajando la voz-. Está dispuesto a ofr

ue necesitaba, más un margen para los cuidados postoperatorios de Heidi.

la desconfianza asománd

, me pidió que le informara que su tiempo es limitado. El coche está af

su libreta de bocetos, en los tonos pastel que amaba, en la quietud de su vida que estaba a pun

nía o

l coche, caminando directamente hacia las fauces de un l

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