punto cuando la puerta del de
endo un portafolio de cuero negro. Su expresión era se
la vista de
? -preguntó
spondió Elías, acerc
xtrajo un documento grueso, perfectamente enc
o de Unión Civil bajo Cláusulas de Con
o. El olor del papel recién impreso se mezcló con
jo Elías-. Es legal, discreto y.
ió sin expr
éem
zó con voz firme, mientras el sonido
Matrimoni
las p
Contratante, ciudadano español, empresa
denominada La Contratada, ciudadana mayor d
r matrimonio bajo las condicio
– Naturaleza
ósito de mantener una imagen pública estable y ref
e que no existe vínculo sentimental
ter Privado y Confi
tal confidencialidad sobre la existencia
a una violación grave del acuerdo y resultará en sanciones e
la 3 –
s y máxima de veinticuatro (24) meses, con opción de disolu
eparación de Bi
independencia económic
es, acciones, propiedades, participaciones
– Compensaci
cientos mil euros (€200.000), destinados a cubrir gasto
ncia ni donación; es una compensación
gen Pública y Obl
tratante a eventos sociales, empresari
le, manteniendo discreción, eleganc
ión del Contratante será motivo de rescisión in
– Residencia
propiedad que el Contratante, en áre
a íntima, ni derecho alguno sobre los
Conducta Perso
s sentimentales, románticas o sexuales con
e a la misma restricción, quedando libre d
rol Mediático y De
diática deberá contar con aprobación previa y esc
penalización económica inme
– Disolución
nado una vez cumplido el período m
compensación adicional, pensión o
Firma y Recon
ado en su totalidad el contenido del presente contrato,
ir
-
t (El Con
-
Contratada] (
_________
Madrid
-
el document
lagunas legales ni ambigüedades. Ella no tendr
Las letras parecían cortadas con bisturí. Todo era exactamen
lmente, con voz b
a copia para el notario
necesito encontrar a
s asi
, señor Fort. Este tipo de contratos pu
evantó
preparado para soportar esto,
la dureza, había un hombre que prefería controlar el
ocumento sobre el escritorio. Pasó una mano por la c
-susurró-. Silenciosa,
sol caía sobre Madrid, tiñendo los edificios de tonos do
se acercaba a cambiar ese orden. Alguien que no firmaría ese c
piraba vida
a tierra por unas horas. En las calles, el murmullo constante de autos y risas formaba una
alir, pero después de una semana larga de clases, bocetos y llamadas con
as recogía su cabello en una trenz
elicadeza y dejó los hombros al descubierto. No era provocativo
ares más exclusivos de Madrid, conocido por sus fiestas privadas y su
ierto. El interior era un universo de luces tenues, cuerpos mov
no vamos a hablar de trabajo ni de hombres. Solo a bailar, ¿entendido? Nada de pens
imera vez en mucho tiempo, se permitió d
onido la envolviera. La música subía y bajaba, las luces se refleja
xtremo del club, Axel Fo
lo. Ninguna sonrisa. Solo ese aire impenetrable que hací
el día entre reuniones, documentos y la constante presión
de su departamento
ruido. Neces
jo el dueño del club, acercándose con una
ó una copa y se dejó caer en uno de los s
sta de baile. Cientos de personas, rostros distintos,
vía con una naturalidad hipnótica.
scuro de trajes y lentejuelas, y cada giro
o demasiadas mujeres en su vida, todas con el mismo deseo en l
ella alg
ó su amigo Daniel, tom
in apartar la vista-.
no era
quila y segura- lo mantenía observando
se giraba hacia la barra, pidiendo otra bebida, luego volvía a la
n artificio, algo que Axel
e volvió m
envolvente. Catalina cerró los ojos, moviéndose ap
u presencia imponía distancia incluso sin proponérselo. Per
es de llegar, alg
z femenina, dulce y a
Andrea Manzanares, con un vestido negro qu
ijo ella con una sonrisa
espondió él
cercó, rozan
migo. Hace años que n
rqueó u
ine a
instante, volvió a per
o marfil ya no estab
r aire. Desde allí, Madrid parecía un océano de luces y murmullos lejanos.
a su mesa, irritado
a, ni las mujeres que lo ro
difusa en medio de la pista..
ba a punto de cruzarse con ella
subir, el ambiente
vaba, convencida de que esa no
nar que el hombre que siempre había despreciado por
d segu
os esperaba dentro de aque
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