supo dónde estaba. El techo de madera de su cabaña bailaba ante sus ojos, borroso y dis
gó desde algún lugar de la pen
ue se inclinaba sobre ella. Tana sostenía un paño húmedo,
Nadia, su voz ronca-
to toda la noche vigilando la
alabras que la habían destrozado. El dolor regresó, no físico sino emocional, y con él, un recuerdo vívido: la marca e
mpo estuve i
Tana-. Darian te trajo en
echo, y su mano fue instintivamente hacia su clavícula. La marca estaba allí. La sentía bajo sus dedos, caliente y
n espej
re había llevado. Ahora era una mancha negra, profunda, que palpitaba con cada latido de su corazón. La piel alrededor estaba enrojecida e irritada, comoho? -susurró-.
mblorosa-. Pero Darian dijo que no de
ría comenzaba a formarse. ¿No preocuparse? ¿Cómo podía no
tenía control sobre su vida. Salió de la cabaña y caminó hacia la pequeña zona de curación que compartía con otros omegas. Allí, sobre una
ridas menores. Pero algo salió mal. La energía explotó desde sus dedos con una violencia que la sorprendió. No fue el hilo
ía cerrado: había desaparecido por completo, sin dejar rastro. Pero l
ró, mirando sus
ó su loba. Má
an la vista rápidamente, pero ella podía sentir su curiosidad, su compasión, su miedo. Los betas la observaban desde lejos, sus
s la cu
el Alfa
eía que podía ser com
Ni siquiera
. ¿Por qué la luna la e
, sus secretos, su dolor, todo estaba expuesto ante la manada como un espectáculo público. Caminó con la cabeza en alto
o se había reunido para di
ejero anciano-. Has demostrado que la polític
satisfacción ap
ense con la cabeza, no con el i
a como si hubiera ganado una batalla. Pero en su interior, la bestia rugía. No era un rugido de triunfo. Era un rugido de agonía. La perdimos, aulló su lobo. La perd
ia Shadow -continuó Orin-.
eó, regresand
voz distante-. Hay asun
s adecuados, respondía cuando era necesario, pero su mente estaba en otro lugar. Podía sentirla. El vínculo no se había roto por comple
ria. Y debajo de todo eso, algo más. Algo que no reconocía. Una energía extraña qu
Orin lo trajo de vu
cabeza, su mirada
-. Solo estoy pensando
lo, tenso y doloroso, le susurraba que el futu
rodillas contra el pecho. Su rostro estaba pálido, y sus ojos tenían una expr
rcándose lentamen
cabeza, y su m
an. Harta de que me oculten cosas. Harta de que
el aire se escapab
dia
es normal, ¿verdad? Nunca lo fue. Tú lo sabías.
te a ella, su rostro
ompli
oz cortante como una hoja-. Ahora.
a que estaba perdiendo su confianza. Sabía que si no de
No es solo una marca de linaje lunar. Hay a
clase
eza, sus manos apr
ó antes de poder contármelo todo. Solo me dijo que debía proteger
uié
es peligroso. Que hay personas que querrían usarte. O destruirte.
confiaba, le había mentido durante toda su vida. Había visto cómo la maltrataban
rro-. Deberías haberme preparado. En lugar de dejarme
ías haber actuado de manera diferente. Podrías haber
sa por la ira-. ¿Ahora que todo el mundo me ha
ió. No podía. Sab
e la mañana iluminaba su rostro, y por un momento, Darian vio algo
marca... ¿tiene algo que ver con por qué sané es
decir la verdad. Pero también sabía q
ia está despertando. Y
sper
ntro de ti. Algo que tu cuer
, sus ojos fijo
é es e
con claridad. La mancha negra de la media luna se iluminó brevemente, y debajo de ella, una línea dorada apareció como un relá
aba demasiado concen
reguntó, notan
orzó una
en cómo decirte que
or primera vez, Darian sintió
rlo. Pase lo que pase, quiero saber la verd
sintió l
no ahora. Tenemos que salir de Umbra. Esta
staba satisfecha. Pero también sabía que er
ar eternamente. Si no me dices la verdad pronto,
bía que no estaba bromeando. Y sabía que cuando ell
ue no era lunar. Una luz que no debería existir en una omega de Umbra
e preguntó en silenci
se ocultaba en el pasado que su m
gún lugar profundo de su mente. Somo
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