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Historia
Solo un para siempre

Solo un para siempre

Autor: claupc951113
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Capítulo 1 El comienzo.

Palabras:2390    |    Actualizado en: 19/05/2022

ra pa

Rowe. 2

dor suena,

in mirar, lo apag

o en lugar de levantarme solo me volteo par

examen en dos días. No sé si es que el profesor no le pone empeño en enseñar algo interesante o soy yo la frustrad

minutos más. Se siente tan bien estar todavía en la cama

án cinco

o, al imaginar la hora que es, do

s enredadas con la "calentita" manta. Ruedo los ojos y

ador, los números de color rojo fosforescente indican que me quedan solo diez minutos para atrave

ufo e intento hacer todo

a dentro lo necesario y salgo corriendo como alma que lleva el diablo de la residencia. Atravieso el campus y al pasar por la cafetería, mi estómago ruge resentido; pero ni modo, al salir de

-hablo para mí misma, aprovechando que no

ese instante y las pocas personas que quedan en el pasillo entran a sus respectivos salones. Pero definiti

r o no, para poder entrar; a fin de cuentas, el timbre acaba de son

, no ha

s labios tan regordetes que al momento acaparan mi mirada; está recostado contra la pared, con una pierna doblada y apoyada en la misma. Me quedo un segundo de más embobad

igo, martirizad

elve a abrir y fija esa expresiva mirada en la

esión divertida-, que no te a

el ceño y alzo los hombros cuando

y profundo, me mira

y, la decana de la facultad está

ro los ojos y asiento, agradecida. Suspiro, mortificada, porque

e, podía haber pasad

la boca para responderle algo, pero él continúa, sin importarle en l

s palabras y lo miro confusa; pero luego lo ob

endida. Su sonrisa se intensifica un poco más al ver

de que él, el chico más sexy y rico de mi pueblo, se

oy? -pregunta, con

que jamás en mi vida he escuch

a que mi espalda toca la pared detrás de mí. Por suerte, se queda a una dist

a señal que le diga lo que espera; pero yo soy buena manteniend

si lo pienso es precisamente eso lo qu

n verdad, no tengo idea quién eres -de

enta que sigo firme en mi convicción, da un paso lejos de mí. Por un momento pienso que se irá, que se

que hable de comida. En ese instante, mis tripas deciden que es buen momento para confi

o en serio? -farfu

lve a fijar sus ojos marrones en

no hablar en serio -afi

odría esperar que termine el primer tiempo y entrar a clase en la segunda mitad; pero e

no lo du

un ojo y

maneras, ya me perdí

hristian se hace el ofendido y con una mano en

n. -Finge que le duele y y

as? -murmuro-. Todavía n

r cómo es que

? -respondo y sue

usta y en varias ocasiones, más de las que quisiera aceptar, me hace reír con ganas. A nuestro paso todos nos miran, lo

uando una chica me mira de malas formas

mientras seguimos nuestro camino. Le hago una

vierto?», pienso y c

ite y yo abro la boca, pero no digo nada-. De hecho, debo confes

arlo con una mueca de asco. Pero él lo tom

manos metidas en los bolsillos de sus jea

ante, me arrepiento de mi curiosidad. No qui

que sus siguientes palabras, van dirigidas mucho más allá de explicarm

te trataré como una princesa; serás una más en la lista -habla como si lo que está diciendo, no fuera lo más ofensivo del mundo. P

uentran con los

nadie. Así que es mejor, se

mi reacción; mi opinión. Pero no pretendo darle el gusto. Me gustaría preguntarle la razón

En ese momento, en solo cuestión de un segundo, siento de todo. Una corriente recorre mi piel ahí donde él tiene su mano apoyada; nos miramos a los ojos con intensidad y debo decir, que t

ás grueso. Quita su mano de la mía y

rañada con todo lo que se

de las mesas en el exterior. También, pretendo obviar las mi

siste en que debo conocerlo o al menos, saber quién es su familia. Para molestarlo, le digo que sé quiénes son los Anderson, pero que solo recuerdo a su he

-insiste, con un puchero que me

respondo y le doy un sorbo a mi café-. Y

aza sus dedos y los coloca detrás de su cabeza. Mientras lo hace, no puedo evitar

n en Santa Marta, n

el trance en el que est

s decir? -Fr

iente de eso -continúa

ciente de...

e la mesa que está entre nosotros. Me mira con un sentimiento que hast

o embobada al escuchar sus palabras. No es lo que significa

no...eh...

ristian ante mi timidez re

os aquí...hable

os están sudando y siento mi pecho apretarse con cada mirada dirigida a mí. Es mejo

los ámbitos de la sociedad, por lo que no me extraña nada que él y su hermano hayan escogido la carrera de Derecho. Podría decirse que tiene la mitad del camino recorrido cuando por fin él se gradúe, no como yo, que debo iniciar en este

ra negarlo. Nunca pensé que podría identific

donde nos lleva esta extraña relac

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