img Una Asistente Para El Millonario  /  Capítulo 4 Buenas noches señorita | 6.67%
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Historia

Capítulo 4 Buenas noches señorita

Palabras:1954    |    Actualizado en: 02/03/2023

sonido ronco que salía de su garganta. Burlándose del er

imentarme bien durante unos meses atrás, y ahora estoy pagando esas consecuencias. No pu

, ¿Escuche bien? Di

rte de lo que lo impidió comer bien. Era cierto. Hubieron tiempos oscuros. Donde Eduardo no

da perfecta. Lo tenia todo para ser feliz.

s, es más, me gusta. - dijo Eduardo, con una sonrisa prometedora. Estaba coqueteando abie

diendo. Pero luego no se queje si entro

quizá, mi sexy jefe... - se carcajeo notando lo burlón que estaba siendo y yo lo hice como él

ta, esa que el tomo y p

l jazz. A ambos nos gustó, y la conocíamos porque la tarareamos. Sin querer choque con su traje, o me

eo que me estaba gustando estar aquí. El empresario Eduardo, hoy lo estaba mirando distinto. Quizá como nunca lo había mirad

rando en el auto cuando Eduardo le a

ente puerta. Quería que me subiera

puedo tom

ra. Sino quieres que te lleve, dime donde esta tu carro e iré

o quería contarle que no tenia auto. Harías mas preguntas, que yo no querí

abriendo la puerta aun mas. Quise rezongar pero me contuve de hacerlo

entí confundida, no entendía quien iba a llevar

e lo normal lanzando una vista a la par

cabeza clavada en el celular, muy bajo. Casi

del piloto y comenzó a andar,

o mi rostro a mas detalle. No había luz adentro del auto, así que no miraba exactamente la direcció

o estuvo excelente -

unto sin timidez como si fuésemos íntimos amigos. Y no pude

n, gracias - sentí mirándole a través de la osc

e sus padres aun la acompañaba

cambiaran solo para venir a esta ciudad, donde se que no se amañarían. Y ellos por supuesto, jamás serían f

, es muy acer

puesto, que a veces extraño a mis padres, pero, no es como sino pudier

nes de su cabello. Sus dedos estaban inquietos y emp

linda y amable. - Quizá, hasta nos hagamos mu

favor que estén listos a la brevedad posible para yo revisarlos ape

lestia. Pero no iba a darle tantas vueltas al asunto. Necesitaba obviar todo lo que lo compe

problemas cambiando a cad

tendré

inalizó volviend

dió la dirección exacta

y agradecía por ello para que no diera un aspecto de guarida tenebrosa de noche. No era una mala zona, ni tampoco una

a la puerta del edificio. Creí que me dejaría hasta ahí y se iría pero no fue así. Me siguió h

olo los tacones haciendo eco y yo

endo de inmediato encontrándome con una oscuridad bastante abrumadora, pero nada que no se pudiera a

ofás. Sin escuchar palabra alguna de Eduardo, quién se mantení

anos dentro de sus bolsillos. Solo miraba el resto de la habitación y

londrada sin saber qué hacer

una de sus palmas que tomé y estreché de inmediato. Electrificandome con la cal

ndo me soltó y se giró para empezar a cam

- se volteó para lanzarme un

tar descalza dentro de casa. Y tocar el piso frío me da una sensación de hogar. Así es como siempre estoy en casa de mi pad

algo como un agua de hojuelas dulce, porque estoy bastante llena co

lución de sentimientos y sensaciones encontradas que desde hace mucho no veía levantarse. Sabía que no había ninguna oportunidad con el, siendo tan diferentes no sería yo l

o con alguien más, siendo atento con ella y, no desmentía lo

o lo sé. No quería pensar en ello y comerme la cabeza, faltaban cuatro meses para acabar el año y era en lo menos

el, para agregarle algo de azúcar y revolver toda la mezcla homogénea con

dejarlas, me saqué la camisa poniéndola en la cesta, al igual que el resto de mi ropa. Me di un baño rápido, lavando mi cabello y

ó en la mesa de noche, dónde lo puse al entrar y no quise mirarlo de inmediato. Los párpados se me estaban cerrando al punto de

la nube de los sueños. Diciéndole

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