img Una Asistente Para El Millonario  /  Capítulo 5 Williams Shepard | 8.33%
Instalar App
Historia

Capítulo 5 Williams Shepard

Palabras:1876    |    Actualizado en: 02/03/2023

ía sido un lindo día de paz y tranquilidad, hoy, en miércoles, todo estaba siendo un desastre. Increíblemente un desastre. No sé porqu

ormación sobre la mesa, para confirmar, aprobar y llevárselos al jefe para que el los apruebe. Y

ntrar a otra, pidiéndome un vaso de agua entre cada junta de menos de quince minutos. Para aclarar cualquier duda del próximo proyecto que entraría a la empresa por

uestos en el portátil en sus manos. Revisando las palabras que le había escrito la noche anterior y que debía aprendérselas para dar un corto comunicado a la prensa, anunciando parte de su propuesta para este mes.

comprarme uno rojo para mí, que iba acorde con mi atuendo. Ella se pensaba que ahora yo era su hija, prima, hermana o experimento, como quisiera llamarlo. Y me obligaba, se acercaba a eso... a ponerme cosas iguales a las de ella. Piens

la puerta dejándome con la boca abierta por la forma en que me hablo, mientras yo, veía unos papeles junto a Enrique, quién me ayudaba a dec

n es de segundos, ese que, dejo abierto para mí, mientras que yo llegaba a él, a pasos apresurad

abajamos. El se quedó observando la puerta y meneaba la cabeza al ritmo de la música de ascensor que había en el pequ

y ese rostro imponente y dominante que llevaba consigo cada minuto. No podía descifrar la amargura de sus ojos, ni tampoco esa

s. Quizá estaba cansando y por eso me ve

que hace se

a. Y mucho menos después. ¿A qué

rada justo aquí,

ablo d

acuerdo de Shepard con nosotros. - dijo entrando a

erdo de Williams Shepard? ¿

a, pero todavía no sabemos

pard y el no me lo quería decir. Buen

lo el acuerdo? Hay varios papeles que el firmó pa

to parándose del otro lado del escritorio vie

culares sobre ellas. Estaba estresado. Y yo

os, obreros. El metió las narices en todo y encargó personal suyo

. Y no lo hice porque no hay nada en mi cabeza con respecto a esos papele

s reviso a detalle. No ponga en duda mi memoria tampoco, porque sé

sillo. El traje le sentaba a la perfección y su rostro estaba relajado. Mirando y dibujando al

nte. Me dí cuenta de que estaba anhelando cosas que, posiblemente no oc

el pecho. Cosa que, solté de inmediato intentando no hacer notar el par de montañas envueltas en la camisa. Llevaba el cabello lacio

perfectamente si ya no quieres trabaj

dem

uedado en lo absoluto como para que

ted lo hizo notar. Su cara no

ago mi trabajo. No estoy al pendiente de cualquier gesto que mi ros

iento y me retiré caminando rápido fuera de la oficina bajo la vista de el. Sin pedirle permiso. De

por el trabajo en la ciudad, despues de dejar el anuncio de que se buscaba empleada como secretaria para el señor

en cuanto tuviera un rato libre. Y debía ser antes del viernes. Esperaba que Mónica, me

puse la computadora en desc

gistro de los contratos con los inversionistas, y así conseguiría el contrato de Williams. ¿Qué había de malo co

s con la bombillas personalizadas. Habían varias escaleras para subir a los otro

aba conmigo para revisarlos. Siempre tengo que estar haciendo algo y no perder tiemp

los cofres con los archivos de contratos. Había uno aqu

Comencé a buscar, primero por nombre completo y luego por la fecha en que se cerró el trato pero

n más dentro de la biblioteca. Un hombre estaba en las escaleras de arriba leyendo

qué allí estaría, así que lo abrí de inmediato dejando a

erró el trato. Eduardo no había dado señales de vida, ni me había enviado textos. Eso significaba buena

n la cajonera y maldije por lo bajo cuando nin

te estante. ¿Pero iba

todos los cajones con llaves y revisándolos des

tuve más opción que acercarme a la

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY