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Historia

Capítulo 3 Inaudito

Palabras:1369    |    Actualizado en: 06/03/2023

ice una mueca. Nos sentamos cada una en nuestros escritorios, nos sumergimos en la culminación de los deberes, por fortuna no fueron muchos, t

imiento de hoy. Al abrirlo me di cuenta de que desde el otoño

to d

ero si presiento que soy la clave de algo, es un constante llamado a que mi cuerpo pronto será necesitado y temo por ello. Sigo asistiendo a misa, trato en lo pos

o 1

do di

nos separaron, dejándome sola, al percatarme de ello, algo me acechaba, lo que era logró erizar mi piel por completo, pude echar a co

ás transparentes, su mirada era penetrante, misteriosa y reconozco, por un instante sucumbí ante

encontrar lo dejaré en ridículo para devolverle el mismo favor. Agrad

bre frívolo... yo diría qu

Seguía enojada ante el recuerdo de su descortes

gunté a Manuela, jugaba

labores tan rápido y ser tan

demás, todo lo digo se

e cabeza de la señorita

y quedar bellas como madre nos necesita. Con velas

amarán nuest

u pregunta. Era un tema que

n saberlo. -respondí

eguí mis instintos, en esta ocasión alertan de un evento bueno, reacciono según lo que me advierten. Así pasó con Manuela, llegar

y contenta por ella, ¿la dejarán dormir conmigo? -No dijeron nada, se quedaron a

s se presentó el abogado de mis tíos con Manuela, él les contó a mis padres lo que había ocurrido.

cantadora, las flores del jardín se mostraban más vivas y muchos animales se acercaron en di

bueno y no como lo de esta mañana. Tal vez sea diferente, por es

se veía bonito. Aún no sabemos de dónde viene el extraño color de mi cabello, no se sabe si era violeta desvalido o rosa envejeci

s tener algún presentimiento o ¿será que cono

a mi madre que no quería presentación en la sociedad, eso no me interesaba, sin embargo, ella insistió tanto, ese día fue un desastre-. Si lleg

soltamos una carcajada, después de ese baile, no quise asistir a ninguno otro, ella tomó la misma

staño claro, se los acomodé a un lado, que dejaba ver el

más de quince minutos. -hice una mueca y soltó una carcajada-. Te vas a casar

as Manuela. No creo co

nada con velas por todas partes, me pareció fantástico. Me encantan las velas, para mí pens

contraba lo haría. Escuchamos las voces provenientes de uno de los salones donde mis padres acostumbran a re

la vuelta para comprobar con mis propios ojos lo que había pasado. El problema... Quedé fría, estática

de... ¿Qué pretendía el destino?, a él le brillaron los ojos por un instante, como estrella fugaz en el

daron con nuestras reacciones. También se encontraban presentes los dos señores adultos, los cuales pa

encia debía de ser un par de años por lo menos. El señor Granados fue quien rompió el hielo y nos sacó

nto a la famili

cer. -¡

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