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Fishin' Floozy

4 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Fishin' Floozy

La Heredera y Su Revancha

La Heredera y Su Revancha

5.0

El resultado positivo de la prueba de embarazo temblaba en mis manos. Llevaba tres años casada con Mateo y este bebé era la pieza que nos faltaba. Decidí que era el momento de decirle la verdad: yo era Sofía Alarcón, la hija del magnate de los medios más poderoso de México, Don Ricardo. Mi padre, por mi insistencia, invertiría en su empresa para salvarla. Pero todo se desmoronó con un mensaje. Una foto. Mateo abrazando a su socia, Isabella. "Celebrando nuestro futuro juntos. Te amo, mi vida." Mi corazón se detuvo. Y luego él entró. "Quiero el divorcio," soltó. No solo me dejaba, sino que se casaría con Isabella, porque según él, ella era hija del Senador Ramírez. "¿Estás escuchando la locura que dices?" le grité. La rabia me consumió. Mi mano se movió. ¡PLAF! Le di una bofetada. En medio de la discusión, me empujó. Caí. Un dolor agudo. La sangre. Estaba perdiendo a mi bebé. Desperté en el hospital, mi madre a mi lado, sus lágrimas confirmando mis peores miedos. "Lo siento mucho, mi amor. El bebé…" Él me lo quitó. Él y esa mujer. Me arrebataron a mi hijo. "Van a pagar. Se lo juro. Voy a destruirles." Y así, con el dolor aún fresco, les envié un mensaje. "Estoy lista para firmar el divorcio. Encontrémonos en el registro civil en una hora. Trae a tu socia. Quiero que todo quede claro." Llegaron radiantes, ella embarazada. Mateo me reclamó: "¿Y el bebé?" "Lo perdí." "¡Sabías lo importante que era ese niño para mí! ¡¿Cómo pudiste ser tan descuidada?!" La ironía me quemaba. Firmamos los papeles. Y diez minutos después, se disponían a casarse. "Disculpe, señorita," dijo la funcionaria a Isabella. "Hay un problema con su acta de nacimiento. Aquí dice que su padre es Ricardo… Ricardo A." Yo sonreí. "Qué extraño. Mi padre también se llama Ricardo Alarcón. Y recuerdo que una vez mencionó haber puesto a la hija de una empleada en su registro para ayudarla. Una niña llamada Isabella… Isabella García." El pánico en sus ojos fue mi primera victoria. Y la venganza, apenas comenzaba.

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Amor Inesperado en el Coma

Amor Inesperado en el Coma

5.0

El olor a antiséptico y flores marchitas era la banda sonora de mi vida en el hospital. Llevaba días sentado junto a Sofía, mi esposa por contrato, la reina de hielo de los negocios, ahora inmóvil en coma tras un accidente. Nuestro matrimonio era un acuerdo frío, sin amor. Pero al tomar su mano, una voz clara y vivaz resonó en mi cabeza, pidiendo "¡Tacos al pastor con todo! ¡Y una Coca bien fría!". Era la verdadera Sofía, oculta tras su fachada, llena de antojos y humor ácido, ¡canturreando corridos! Me volví su guardián, su marioneta, mientras el mundo nos veía como la historia de amor más grande de México. Ricardo, su hermano ambicioso, y Laura, mi exnovia manipuladora, conspiraron para destruirme y apoderarse de Mendoza Corp. Laura me tendió una trampa, una foto mía con ella en la portada, insinuando infidelidad, justo cuando Sofía despertó. Pero ella no recordaba nada de nuestra conexión. Me miró con la misma frialdad de antes, acusándome de aprovecharme de su tragedia. El dolor era insoportable: había perdido a la mujer que había llegado a amar, la voz en mi cabeza se había silenciado. Mi suegra me reveló la verdad: Sofía había construido un muro de hielo para protegerse tras el suicidio de su padre, traicionado por su socio. Entendí su vulnerabilidad y juré luchar por la Sofía real, la que yo conocía. Justo cuando Ricardo y Laura lanzaron el golpe final con un informe psiquiátrico falso, Sofía me miró y susurró: "Tacos al pastor". Y entonces, lo recordó todo. Con sus ojos llenos de lágrimas, y la rabia del engaño, la verdadera Sofía, mi cómplice mental, volvió. Juntos, en una conferencia de prensa, revelamos toda la verdad, desmantelando la conspiración de Ricardo y Laura. Mi esposa, la mujer que me había enseñado la verdadera intimidad sin tocar, me besó frente al mundo. "¡Vamos a darles un espectáculo que no olvidarán!", resonó su voz ahora real.

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La Venganza de la Novia Rechazada

La Venganza de la Novia Rechazada

5.0

En la vibrante Oaxaca, Sofía, la sombra de la legendaria familia Vargas, vivía entre el brillo de sus "talentosas" hermanas, Carmen e Isabel. Siempre la tonta, sin ningún don aparente, su existencia era un constante murmullo de desprecio, un recordatorio de su supuesta inutilidad. Un martes, el destino irrumpió en camionetas negras: "El Jefe" , el capo moribundo, exigía que una de ellas eligiera a uno de sus hijos para casarse, sellando un pacto de poder. Carmen y Isabel, con sus falsos dones, brillaron, eligiendo la gloria y la ambición, dejándole a Sofía la peor de las humillaciones: el hijo "loco". "No elijo a ninguno de sus hijos," su voz, clara y firme, resonó en el salón, "Lo elijo a usted, Jefe." El shock llenó la habitación, la audacia de Sofía, la "inútil", desafiaba todo lo esperado, desafiaba al mismísimo Jefe. La Primera Dama, furiosa y despectiva, arremetió contra ella, la abofeteó, y sus hermanas, en un acto de traición, revelaron el "secreto": "Ella no tiene ningún don, ¡es una farsa, una inútil!" Acorralada, humillada y al borde de la ejecución, Sofía, con una calma inquietante, sonrió y proclamó su verdad: "Mi poder está en mi palabra, lo que yo digo, se cumple." "Y yo digo," clamó, señalando al Jefe agonizante, "que el Jefe no morirá hoy… mi palabra es de oro." Fue un acto de fe, una mentira tan audaz que todos la creyeron, un milagro, y su primer paso en un plan de venganza. Porque Sofía era la verdadera heredera de Doña Elena, no de sus dones ostentosos, sino de una astucia letal, forjada en la sombra. Doña Elena, asesinada por el mismo Jefe, había sido vengada, no con magia, sino con la cruel precisión de una serpiente que ahoga a su presa. Ahora, con el poder en sus manos, Sofía se preparaba para desmantelarlo todo, comenzando por el hombre que le arrebató a su madre.

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Engañada, Muerta, y Ahora Renacida

Engañada, Muerta, y Ahora Renacida

5.0

Postrada en una cama por décadas, incapaz de moverme, un zumbido constante era lo único que me recordaba que seguía viva. Mi familia me llamaba "vegetal", pero yo lo escuchaba todo. Escuchaba a Alejandro, mi supuesto esposo, quejarse de mis gastos mientras despilfarraba mi pensión. Escuchaba a Laura, mi hijastra, llamarme "bulto inútil" y a Ricardo, mi hijastro, referirse a mí como "la momia". Cada palabra era veneno, alimentando un odio profundo. Pero la última conversación lo rompió todo: "La vieja por fin se está muriendo", dijo Alejandro, sin tristeza. Y Patricia Solís, su exesposa, respondió: "¿Estás seguro de que todo el dinero de la pensión irá a mi cuenta?". "Claro que sí, mi amor. Sofía nunca fue más que nuestro boleto de lotería. Nunca nos casamos legalmente, así que no tiene derechos". Esa verdad devastadora fue el último clavo. Mi corazón dio un último apretón doloroso. Y entonces, la oscuridad se hizo total. Pero no fue el final. Un dolor agudo en mi mejilla me sacó de la negrura. Abrí los ojos de golpe. El calendario confirmaba la fecha de hace diez años. Había renacido.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.8

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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Mi Querido General

Mi Querido General

4.8

Cuando su novio la traicionó, toda la luz y la alegría desaparecieron de la vida de Marina. Abandonada, sin esperanza, se casó con un hombre que apenas había conocido, pero nunca había esperado que él fuera el tío de su ex novio. Marina creía que finalmente había encontrado su felicidad, pero no tenía idea de los oscuros secretos que estaban destinados a revelarse y perseguirla por siempre. Con la ayuda del enemigo de su marido, ella se escapó de su matrimonio, pero a un costo que nunca había imaginado que tendría que pagar. Cinco años más tarde, volvió a cruzarse accidentalmente con las mismas personas de las que había huido.

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Anhelando a mi esposo tirano

Anhelando a mi esposo tirano

5.0

Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él. Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara. A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano. Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G". Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino. En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo. "Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa". Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora. ¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street? Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus. Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo. El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona.

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LA SIRVIENTA DEL REY ALFA

LA SIRVIENTA DEL REY ALFA

5.0

En un mundo donde los Alfas gobiernan con sangre y poder, las omegas no tienen voz... solo destino. Emili no es especial. No es fuerte. No es deseada. Es solo una sirvienta marcada por cicatrices, por un pasado que nadie quiere mirar... y por un presente que todos desprecian. Hasta que el Rey Alfa la reclama. Alaric no es un hombre. Es una bestia. Un Licán antiguo, despiadado, temido incluso por los suyos. Un rey que no toma... arrasa. Pero cuando sus caminos se cruzan, algo imposible sucede: la marca. Una conexión prohibida. Un vínculo que no debería existir. Una omega rota... unida al depredador más peligroso del mundo. Mientras demonios cruzan portales, vampiros conspiran en las sombras y antiguos poderes despiertan, Emili deja de ser invisible... para convertirse en el centro de una guerra. Porque hay algo en su sangre. Algo que todos quieren. Algo que ni ella misma entiende. Y cuando la verdad salga a la luz... no habrá reino que sobreviva. Ni siquiera el suyo.

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El calor prohibido de la pasión

El calor prohibido de la pasión

5.0

[CONTENIDO MADURO R18] "Te follaré tan duro que te olvidarás de él" Natalia lleva mucho tiempo deseando a su padrastro después de que su madre falleciera. De repente, su padrastro se compromete con otra mujer mientras su hermano pequeño se entera del secreto de Natalia... Trata de mantener su romance con su primo adoptivo en secreto ante su apasionado guardaespaldas. "Ya no quiero que me olviden. Te daré tanto placer que te olvidarás de mi hermano". - Edward "Siempre hemos estado juntos, por eso nunca te he dicho esto... te quiero" - Zak "Haré lo que sea necesario para hacerte mía. Por favor, espera un poco más" - Lucien "Siempre te protegeré... incluso de ti misma" - Reiner. **Esta historia NO contiene incesto. Todos los intereses amorosos masculinos NO están emparentados con la protagonista femenina**.

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Mi Amor Pon Contrato

Mi Amor Pon Contrato

5.0

"Cásate conmigo." Ashleigh Hartman se congeló. El CEO de Tixton Industries, Adrian Cagliari, le había ofrecido un trato que no tenía sentido. "Lo siento... ¿qué?" "Es simple. Un contrato de matrimonio de seis meses. Tú obtendrás todo lo que necesites. Yo obtendré lo que quiero." **************** Ashleigh pensaba que su vida era predecible; limpiaba oficinas durante el día para ahorrar cada centavo para la universidad y se mantenía lejos del escrutinio público. Pero un incidente inquietante la empuja a la atención del poderoso y misterioso hombre como Adrian Cagliari. De repente, ya no es invisible. La propuesta de Adrian parece escandalosa, pero Ashleigh está acorralada. Sin una verdadera opción, firma el contrato... y entra en un mundo de despiadados negocios, agendas ocultas y secretos que podrían quemar todo y dejarla más herida de lo que comenzó. ¿Cómo irán los próximos seis meses?

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Me casé con el poderoso padre de mi novio fugitivo

Me casé con el poderoso padre de mi novio fugitivo

5.0

Estaba sentada frente al tocador con un vestido de Vera Wang que costaba una fortuna, mientras me aplicaban un labial tono "Rojo Virgen". Todo parecía perfecto para la boda del año, hasta que mi asistente entró pálida en la suite, olvidando tocar la puerta. Me entregó el iPad como si fuera una bomba. En la pantalla brillaba una historia de Instagram: Jaime, mi prometido, posaba en el aeropuerto de París con la leyenda "A la mierda las cadenas. Persiguiendo la libertad". Me había dejado plantada minutos antes de la ceremonia. Mi padre no entró para consolarme; irrumpió gritando que la fusión empresarial dependía de esa boda. "¡Ve a París y ruégale!", me ordenó, tratándome como un activo financiero defectuoso. Para empeorar las cosas, Pedro, el primo repulsivo de Jaime, apareció ofreciéndose a "salvar el día" y casarse conmigo, mirándome con lujuria mientras calculaba cómo quedarse con mi fideicomiso. En ese momento, la niña que quería ser amada murió. Comprendí que si no actuaba, sería vendida al mejor postor para cubrir las deudas de mi padre. Me sequé las lágrimas, no por tristeza, sino por una fría determinación. Si tenía que venderme, me vendería al que firmaba los cheques, no a los que vivían de las sobras. Bajé a la sala VIP privada, ignorando a los guardias, y entré donde esperaba Flechero Madero, el padre de mi novio fugitivo y el tiburón más temido de las finanzas. Le puse la evidencia de la huida de su hijo sobre la mesa y sostuve su mirada gélida. "Jaime no volverá y las acciones se desplomarán mañana", le dije con voz firme. "Cásese conmigo usted. Salve la fusión, destruya a Pedro y enséñele a su hijo lo que es perderlo todo". Flechero sonrió. Media hora después, caminé hacia el altar. No para casarme con el hijo, sino para convertirme en la madrastra de mi ex y en la dueña de todo.

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Enamorada de Daniel

Enamorada de Daniel

4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

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La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

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