Libros y Cuentos de Lewie Parenti
Envenenado, Baleado, Renacido: Ahora Mírame
Durante diez años, fui la arquitecta invisible del imperio tecnológico de mi esposo, obligada a gestionar su desfile de amantes mantenidas con nuestro dinero. Pero cruzó la línea cuando destruyó el último legado de mi padre, un invaluable bloque de mármol, para tallar una estatua para su nueva obsesión, Isla. Cuando lo enfrenté, ordenó que me dispararan. Me envenenaron. Y me dejaron por muerta en un sótano. Me incriminó por intentar asesinar a Isla, poniendo a todo nuestro mundo en mi contra. La eligió a ella, siempre a ella, incluso cuando me arrastró al borde de un acantilado, lista para empujarme al océano. —¡Elige, Emiliano! —gritó—. ¡Ella o yo! —Tú —dijo él con voz ahogada, con los ojos fijos en Isla—. Te elijo a ti. Con el eco de su traición en el viento, Isla arrojó la escultura de mi padre al mar. Y mientras el último pedazo de mi corazón se hundía en el abismo, sonreí. Entonces, salté.
¡Basta! ¡Soy multimillonaria!
El amor es ciego. Lucinda renunció a su acomodada vida por un hombre. Se casó con él y se ocupó de todo durante tres largos años. Un día se le cayeron las escamas de los ojos. Se dio cuenta de que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Su marido, Nathaniel, siempre la trataba como a una mierda, porque su amor ya pertenecía a otra mujer. Se dijo a sí misma: "¡Ya basta! He terminado de malgastar mi tiempo con un hombre desagradecido". El corazón de Lucinda se rompió en pedazos, pero de todos modos, reunió el valor para pedir el divorcio. La noticia causó un gran revuelo en Internet. ¿Una joven rica que acababa de divorciarse de su marido? ¡La mujer soñada! Innumerables directores ejecutivos y jóvenes apuestos acudieron a ella como abejas a la miel. Nathaniel no aguantó más. Dio una rueda de prensa y suplicó con los ojos llorosos: "Te quiero, Lucinda. No puedo vivir sin ti. Por favor, vuelve a mí". ¿Le dará Lucinda una segunda oportunidad? Siga leyendo para descubrirlo.
