Casi una prima
Traicionada por mi marido, seducida por su tío multimillonario
Tras pasar un año en un matrimonio sin amor, Olivia hizo de todo para despertar el deseo de su esposo, incluso soportar un examen humillante porque pensaba que su ansia por los hombres era una enfermedad. Entonces, el primer amor de su marido regresó, y la verdad la hirió profundamente: él se había guardado para ella. Olivia le exigió el divorcio, pero él se negó y la llevó ante su poderoso tío. A ella le bastó una sola mirada para que se le helara la sangre. Era el médico que había examinado cada parte de su intimidad. "¿Quieres venganza?", susurró, acorralándola contra la pared. "Te ayudaré". La chica lo besó sin dudarlo. Más tarde, su ex le suplicó, pero Olivia sonrió. "Ya me cansé de perder el tiempo con un hombre impotente".
Capítulo 1 Lo deseo desesperadamente
"Bájese los pantalones, abra las piernas y acuéstese en la camilla. Esto podría doler un poco, así que intente no moverse". La voz del hombre resonó en el consultorio, fría y carente de cualquier emoción.
Ese tono autoritario sacó a Olivia de su trance. Al mirarlo, experimentó una profunda incomodidad. "¿No hay ninguna posibilidad de que me atienda una doctora?".
Frente a ella se alzaba un hombre imponente, de hombros anchos y postura firme. Aunque la mascarilla quirúrgica ocultaba gran parte de su rostro, la línea perfecta de su mandíbula era inconfundible. Pero lo que más intimidaba era el aura de autoridad glacial que lo rodeaba.
Todos los médicos que Olivia había conocido antes le hablaban con amabilidad y paciencia. Sin embargo, el hombre que tenía enfrente solo irradiaba una distancia abismal.
Sin siquiera levantar la mirada, Derek Wells continuó organizando el instrumental médico sobre la bandeja. Sus movimientos eran calculados, precisos y absolutos. "Todas las doctoras están ocupadas hoy. Si prefiere esperar a una, tendrá que volver otro día".
Olivia se quedó paralizada por un instante, pero terminó cediendo y caminó lentamente hacia la camilla.
Ya no tenía sentido seguir posponiéndolo. Había retrasado esa revisión durante demasiado tiempo y le aterraba que su condición empeorara si seguía huyendo.
Después de respirar profundamente para calmarse, se bajó los pantalones y se acostó con cuidado en la camilla de examen.
"Relájese". La voz de Derek sonó mucho más cerca.
Acostada boca arriba, Olivia sintió cómo él se acomodaba en el taburete al final de la camilla. No necesitaba mirar para saber que su mirada fría estaba fija en la parte más íntima de su cuerpo. Un lugar que ni siquiera Brayden Wells, con quien llevaba un año casada, había visto jamás. Y ahora, estaba completamente expuesta ante un desconocido.
Olivia cerró los ojos con fuerza y apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos. La humillación la asfixiaba, pero se obligó a recordar que él solo estaba haciendo su trabajo. Para un médico, cada paciente era simplemente un caso más en su rutina.
Un segundo después, el metal helado de un instrumento médico rozó su delicada piel sin previo aviso.
El contacto repentino la tomó por sorpresa. Antes de poder contenerse, un gemido ahogado escapó de sus labios. "¡Ah!".
Fue un sonido bajo y tembloroso. Incluso para ella misma, sonó con una dulzura tan inesperada que la dejó paralizada de vergüenza.
Mortificada, se mordió el labio con fuerza, deseando que la tierra se abriera y se la tragara.
Esa era exactamente la razón por la que había acudido al hospital. El más mínimo contacto bastaba para que su cuerpo reaccionara por sí solo.
Un silencio denso y pesado se apoderó del consultorio.
Sin previo aviso, Derek sintió que el calor le subía por la nuca. Se tensó por completo y, cuando por fin habló, su voz sonó mucho más ronca y profunda de lo habitual. "¿La lastimé?".
Con el rostro girado hacia la pared, Olivia intentó calmar su corazón desbocado. Estaba segura de que él podía escuchar cómo le retumbaba en el pecho. "No. Es solo que estaba frío...".
Su respuesta suave y vacilante destanteó al médico.
Luchando por ignorar la reacción que se gestaba en su interior, Derek habló con un tono neutral. "Solo relájese. No se tense".
A partir de ese momento, cada uno de sus movimientos se volvió notablemente más suave.
El silencio volvió a llenar la habitación, y cada pequeño sonido del procedimiento resonaba con una claridad abrumadora en los oídos de Olivia.
Poco después, la voz grave de Derek rompió la quietud desde muy cerca. "Es usted mucho más sensible que la mayoría".
De inmediato, Olivia se sonrojó, desde las orejas hasta el cuello.
Justo cuando reunió el valor suficiente para decir algo, él volvió a hablar. "Todo parece normal por el momento".
Recogió la muestra en silencio, sin mostrar el más mínimo cambio en su expresión. "¿Ha sentido algún tipo de dolor? ¿Cómo ha sido su vida sexual?".
Según su historial médico, era una mujer casada.
Considerando su inusual sensibilidad, era completamente natural que sus pensamientos se dirigieran en esa dirección.
Esa última pregunta hizo que la vergüenza de Olivia se volviera insoportable.
Tras luchar por encontrar la voz, respondió en un susurro apenas audible. "Sigo siendo virgen".
Aunque llevaban un año entero como marido y mujer, Brayden jamás había tenido intimidad con ella.
A medida que pasaba el tiempo, la distancia entre ellos solo hacía que ella anhelara aún más el calor del contacto de un hombre y el consuelo de sentirse abrazada.
Sin embargo, cada vez que albergaba la esperanza de que él por fin se acercara, Brayden se volvía aún más distante. Eventualmente, el hombre dejó de volver a casa.
Poco a poco, la condición de Olivia se había agravado, hasta el punto de afectar cada aspecto de su vida diaria.
Fue por eso que, al final, reunió el valor necesario para buscar tratamiento en un hospital privado.
Había investigado a fondo y elegido a una ginecóloga con un nombre claramente femenino: Sharon Bennett. ¿Quién iba a imaginar que el médico de turno resultaría ser un hombre joven y sumamente atractivo?
"¿Virgen?". Derek la miró con evidente sorpresa.
Clavó su mirada en el rostro de la mujer. Tenía facciones delicadas y una apariencia tierna que la hacía naturalmente hermosa. Resultaba difícil de creer que una mujer casada como ella siguiera siendo virgen.
Olivia asintió levemente. "Es verdad, pero...". Tomó aire despacio, tratando de calmarse. "Lo deseo desesperadamente. Cada vez que un hombre atractivo se me acerca, yo simplemente...".
Ya que había confesado tanto, se obligó a terminar la frase. "La sensación se vuelve tan abrumadora que no puedo ignorarla".
Derek endureció la expresión.
Al fin y al cabo, él solo era un hombre de carne y hueso.
Frente a él, tenía a una mujer preciosa acostada que acababa de confesarle sus deseos más íntimos. Era imposible que aquello no lo afectara en absoluto.
No obstante, se recordó a sí mismo que era médico antes que cualquier otra cosa, y apartó rápidamente esos pensamientos de su mente.
Sin decir una palabra más, Derek se dio la vuelta y selló la muestra con sumo cuidado.
Tras esperar una respuesta que nunca llegó, Olivia abrió los ojos despacio y miró en su dirección.
Él estaba de espaldas, quitándose los guantes con movimientos ágiles y calculados. Sus dedos largos y sus nudillos bien definidos captaron de inmediato su atención.
No pudo evitar pensar que incluso sus manos resultaban increíblemente atractivas.
Antes de que pudiera darse cuenta, Derek ya había regresado a su lado y le tendía la mano para ayudarla a sentarse.
En cuanto sus pies tocaron el suelo, a ella le fallaron las rodillas de golpe. Perdió el equilibrio por completo y cayó de lleno contra el firme pecho del médico.
El aroma fresco a cedro, mezclado con su fragancia natural y masculina, la envolvió al instante.
El calor de su cuerpo la invadió en un segundo, y esa conocida y ardiente necesidad volvió a despertarse en su interior.
Casi una prima
Un incontrolable juego de seducción comienza entre Ornella y Franco. Pronto todos notan esa atracción que sienten el uno por el otro a pesar de ser casi primos. La maldad de una novia resentida y el miedo de Franco de perder la comodidad de su libertad, juegan en contra cuando quiere dominar la situ
Casi Perfecto
Madison es una abogada muy dedicada y profesional, una joven que lucha por la justicia. No está acostumbrada a salir de su zona de confort, hasta que un día conoce a un misterioso hombre que guarda un gran secreto. Enko Bogoloski, queda cautivado por el encanto de la pequeña chica hasta el punto de
Casi incesto
Al perder accidentalmente un deseo ante mi tío, entro en el asombroso mundo del sexo. Descubro todos los placeres sensuales que antes me estaban ocultos. Así que decidí involucrarme en un "casi incesto" y entregué mi virginidad al hermano de mi madre. Mi tío, paso a paso, me corrompe, convirtiéndome
Cásate con tu Prima
Mi vida como heredera de los Mendoza prometía un futuro brillante, con un viñedo próspero y un matrimonio con Javier Ríos, el hombre que creía ideal. Pero de repente, todo se desmoronó cuando unos secuestradores me arrastraron a un almacén lúgubre en Poble-sec. Mis gritos se ahogaron en el silenci
Mi Prima Venena, Ruina Todo
El aire en la caseta de la Feria de Abril, que antes fue escenario de nuestro amor, ahora apestaba a humillación y vino derramado. Llevaba tres días encerrada, con un traje de flamenca andrajoso que era una cruel burla a la bailaora que una vez fui. Máximo, el hombre que me prometió amor eterno, l
La promesa que casi la quiebra
Durante mil ochocientos veinticinco días, cumplí la promesa que le hice en su lecho de muerte al hombre que amaba. Me quedé al lado de su hermano, siendo la leal asistente de Gastón Montenegro, su sombra, la guardiana de todos sus secretos. Cuando mi condena de cinco años por fin terminó, él anunci
La mujer que casi mató vive
Pasé tres años siendo la novia perfecta de Augusto Armstrong, el "Rey de Hielo" de Santa Fe, solo para escucharlo decir que toda nuestra relación fue un "ensayo" para reconquistar a mi hermanastra, Carolina, de quien estaba distanciado. Me usó y luego me desechó, acusándome de atacar a Carolina en
El amor tóxico que casi me destruyó
Durante cinco años, fui la chica de oro de la calle Madero, y mi novio, el poderoso CEO, Bruno, era mi ancla. Nuestro amor parecía invencible, un cuento de hadas moderno escrito en las marquesinas de la Ciudad de México. Luego conoció a Aimée, una música en apuros que, según él, le salvó la vida en
El Precio del Silencio: Mi Hijo Casi Perdido
El auditorio de la prestigiosa escuela de arte bullía, pero el fulgor del escenario no cegaba tanto como el dolor en mi pecho. Ahí estaba Ricardo, mi ex, el famoso mariachi que nos abandonó, sonriendo a su nueva familia perfecta. Con un carraspeo, anunciaron al ganador de la beca de honor: "¡Santi
Una chica, una manada de bestias
Lillian despertó en un universo de licántropos como una completa perdedora. La buena noticia era que las mujeres gobernaban y podían tener múltiples compañeros, pero aun así terminó siendo despreciada por todos. Comparada con su talentosa hermana en todo momento, le robaron a su primer compañero
UNA DIFICIL DECISION
Lorena, Bianca y Melody, son tres enfermeras que estan pasandolo bien en el club donde siempre van, cuendo se les acerca tres hombres, altos, guapos y con muy buena posicion. Pero uno de ellos no va para ligar, si no para conseguir un bebe, que es impuesto su padre a el y a su hermano, para seguir c
Papá traje una humana
Una enfermera encuentra a una niña congelada en el exterior de su hospital y la rescata. Después de atenderla, descubre que la pequeña tiene un don mágico que le permite curar heridas y predecir el futuro. La niña la lleva a su manada, y se desarrolla una tensa relación con su cruel padre, el Rey de
UNA TAZA DE TÉ
Como hijo mayor y sucesor del título de su padre, Tiziano Pellegrini fue adoctrinado, desde niño, para encabezar Compagni, la mafa más grande de Italia, con mano de hierro. Cuando llegó ese momento, creó sus propias reglas y se hizo conocido en todo el mundo. inframundo, no s
una noche calurosa
PRÓLOGO Lincoln sonrió cuando uno de los soldados contó un chiste promiscuo sobre la noche en que se acostó con uno de los bailarines de Sense, se llevó el vaso de vodka a la boca y tomó otro sorbo antes de mirar a Evan Rock. El hombre que estaba sentado en la esquina con los brazos cruzados so
Quererte Una Vez Más
Hace tres años, Terrence se enamoró de Jean y se comprometieron. Todo iba bien hasta que Julia, la hermana de Jean, se emborrachó y se acostó con su cuñado por alguna razón. Debido a esta desafortunada situación, Terrence terminó casándose con Julia y Jean decidió mudarse a otro país. No obstante,
Una Oferta Irresistible
Una oportunidad de ensueños se presenta en la vida de Samanta... Su trabajo que no solo le da estabilidad sino superación propia, lleva la vida de la chica a un rascacielos del que no quiere bajar por nada del mundo, porque, aunque ella se vea una persona segura de sí misma, Sam esconde un lado oscu
Una mujercita problematica
El esposo de Violeta Miller murió la noche de su boda y fue expulsada de su casa. La Família Clark la echó a la calle y se burló de ella, llamandola calamidad por haber tenido la mala suerte de que su esposo falleciera la misma noche de bodas, pero a ella en realidad le importaba un bledo porque baj
Tres hermanos, una reina
Desde pequeña, Stephanie sabía que no era la hija biológica de sus padres, y por gratitud, convirtió su empresa en una de renombre internacional. Cuando la verdadera hija regresó, Stephanie fue expulsada, solo para ser acogida por una familia aún más poderosa, y adorada por tres hermanos influyen
Una dulce venganza
Mayra es una joven latina que viaja desde su pueblo hasta Estados Unidos para encontrarse con el único miembro de su familia que queda, su primo Roberto. Sin embargo, se lleva una gran sorpresa, pues su primo resulta ser el jefe de una importante mafia y él le ofrece una vida de lujo siempre que ell
Una gordita en apuros
Diana había vivido gran parte de su vida enamorada de Bruno, su mejor amigo, pero nunca se atrevió a confesarlo. Así que, con el paso de los años, intentó verlo como lo que era, alguien inalcanzable. Todo se hace más fácil cuando Diana se fija en un compañero de trabajo, Adán, pero como todo en su v
