EL DÍA QUE VOLVÍ
Él dejó morir a nuestra hija, yo me convertí en la novia de un magnate
Tras un accidente automovilístico, la hija de Bethany necesitaba urgentemente sangre, pero su esposo le entregó todas las reservas de la ciudad por una simple anemia. Bethany le suplicó a un hombre misterioso para que la ayudara y le prometió que se casaría con él si salvaba a su hija. Aunque consiguió la sangre y los especialistas, su hija murió. Y con su hija, ella perdió su corazón. Cumpliendo su palabra, Bethany se casó con aquel hombre. En la boda, su arrepentido exesposo cayó de rodillas, suplicándole que volviera con él. "Primero, devuélveme a mi hija," exigió ella. El poderoso magnate lo apartó de una patada y atrajo a su esposa embarazada a su abrazo protector. "Deja en paz a mi mujer, a menos que quieras que quiebre a tu compañía".
Capítulo 1 Deja de usar a tu hija para alimentar tus celos
"¡Comuníquense con el banco de sangre! ¡Díganles que necesitamos todas las unidades de sangre tipo AB negativo que tengan, ahora mismo!". Las puertas de la sala de emergencias se abrieron de golpe cuando un médico, con el rostro pálido, salió corriendo desesperadamente al pasillo. "La paciente se está desangrando. ¡Tenemos que comenzar la transfusión de inmediato!".
Las enfermeras se apresuraron a cumplir con la orden al escucharlo.
"Doctor", exclamó Bethany Palacios, arrastrándose hacia él, pues apenas podía mover sus piernas heridas por el dolor. "Mi hija está ahí dentro. ¿Sobrevivirá?".
"Ella ha perdido mucha sangre y podríamos perderla en cualquier momento". Luego notó el terrible corte en la pierna de Bethany, tan profundo que llegaba hasta el hueso. "Usted también necesita tratamiento. ¿Dónde está su esposo?".
El teléfono de la mujer estaba caliente, pues ya había hecho docenas de llamadas, pero no recibió respuesta. La desesperación se apoderó de ella nuevamente mientras respondía: "No responde".
El terrible accidente había ocurrido hacía apenas una hora, mientras Bethany y su hija, Charlotte Soto, regresaban a casa desde el jardín de niños.
Su chofer había muerto al instante en el asiento delantero, mientras que ellas dos habían sufrido heridas graves en la parte trasera.
Sin embargo, en ese momento de crisis, no podían contactar por ningún medio a Brian Soto, su esposo y el padre de su hija.
"Respire. Todavía tenemos oportunidad de salvarla". El médico suavizó su tono al ver lo asustada que estaba. "La sangre tipo AB negativo es rara, pero el banco de sangre recibió un lote grande hace unos días, así que tenemos más que suficiente. También hemos llamado a varios de los mejores especialistas de Slenale para ayudar con la operación. Una vez que su hija reciba la sangre y esos médicos lleguen aquí, debería estar fuera de peligro".
Bethany finalmente logró respirar y calmarse un poco.
Agarró la mano del médico y, con la voz temblorosa, le suplicó: "Gracias. Por favor, haga lo que sea necesario para salvarla. Mi esposo se asegurará de que todos los que la ayuden sean recompensados generosamente. Él es del Grupo Soto...".
"¡Tenemos un problema grave!". Una enfermera regresó apresurada, luchando por recuperar el aliento. "El banco de sangre dice que Brian Soto se llevó todas las reservas de sangre tipo AB negativo. Su secretaria tiene anemia y comenzó a sentirse mareada, así que ordenó que se la enviaran toda a ella".
La noticia impactó a Bethany con tal fuerza que apenas podía pensar.
Había llamado a su esposo más de treinta veces desde el accidente, pero él había ignorado todas y cada una de las llamadas.
Aun así, había tenido tiempo para tomar toda la sangre que podría salvar a su hija y dársela a una secretaria que simplemente estaba mareada por anemia.
"Llame al señor Soto de nuevo", ordenó el médico. "Dígale que la vida de una niña está en riesgo y necesitamos que devuelva esa sangre de inmediato".
La enfermera negó con la cabeza y respondió: "Ya hablé con él. Dijo que la vida de su secretaria importaba lo mismo".
"Siga llamando hasta que escuche". El médico soltó una maldición en voz baja antes de preguntar: "¿Qué pasa con los especialistas? ¿Por qué no han llegado todavía?".
La enfermera guardó silencio durante unos segundos antes de admitir: "No van a venir. La gente del señor Soto los detuvo y se los llevó para atender a su secretaria".
Al escuchar todo eso, Bethany comenzó a marearse y se le nubló la visión.
Se apoyó contra la pared y luchó por mantenerse en pie. Sus manos temblaban mientras buscaba el contacto de la secretaria de Brian, Lexie Blanco, y la llamó.
Esta última respondió con su habitual voz suave: "¿Bethany? ¿Qué pasa?".
La voz de Brian se escuchó claramente a través del teléfono, cerca de ella. "Lexie todavía se siente débil. Si devolvemos la sangre ahora, ¿qué vamos a hacer si su condición empeora?".
Bethany apretó el teléfono con fuerza mientras luchaba por controlar su furia. "Déjame hablar con Brian. ¡Ahora mismo!".
Lexie pareció asustarse y, con una voz que transmitía agravio, dijo: "Brian, te dije que respondieras las llamadas de Bethany, pero te negaste. Ahora se está desquitando conmigo".
El hombre agarró el teléfono de inmediato y, sin ocultar su molestia, preguntó: "¿Qué diablos te pasa, Bethany? Lexie no está bien y soy responsable de ella como su jefe. ¿De verdad estás tan celosa que ni siquiera puedo cuidarla por unas horas?".
Bethany se mordió el labio hasta hacerse daño, y su voz se quebró al responder: "Charlotte y yo tuvimos un accidente automovilístico. Está sangrando mucho y estamos en el hospital en este momento. Necesita sangre tipo AB negativo y un equipo de especialistas en cuidados intensivos de inmediato. Envía de vuelta aquí la sangre y a los médicos. ¡Si no recibe esa transfusión pronto, morirá!".
La línea se quedó en silencio durante varios segundos. Cuando Brian finalmente respondió, cada palabra transmitía incredulidad y disgusto. "Has ido demasiado lejos esta vez, Bethany. ¿De verdad estás mintiendo con que Charlotte está al borde de la muerte porque quieres que deje a Lexie? ¿Qué clase de madre usa a su propia hija de esa manera solo porque está celosa?".
El hombre cortó la llamada antes de que su esposa pudiera decir otra palabra.
Bethany volvió a llamar, pero ya había apagado el teléfono.
Sentía que perdía la esperanza, pero se negaba a rendirse. Buscó los números de los asistentes y amigos más cercanos de Brian, luego llamó a cada uno de ellos y les rogó que le pasaran el mensaje.
Sin embargo, en lugar de ayudarla, solo respondieron con desprecio.
"Lo siento, señora Soto, pero el señor Soto nos dijo específicamente que no le pasáramos ninguno de sus mensajes".
"El señor Soto dijo que necesita dejar de usar a su hija para alimentar sus celos. Quiere que se calme y piense en lo que ha hecho".
"Bethany, Lexie no está intentando tomar tu lugar. ¿Por qué involucras a tu hija en esto solo para presionar a Brian?".
Los minutos pasaban y Bethany se sentía cada vez más desesperanzada.
Mantuvo los ojos fijos en las puertas de la sala de emergencias mientras estaba sentada allí, ya sin lágrimas. Su hija solo tenía seis años. Su vida apenas había comenzado; sin embargo, un retraso en el tratamiento después del accidente ahora podría llevarla a la muerte.
"Todos los especialistas en Slenale responden al señor Soto, y él también controla el suministro de sangre". El médico miró a Bethany después de que ella se desplomara en el suelo, y la compasión se reflejó en su rostro. "Su única oportunidad ahora es pedir ayuda en Leacrest. Es la ciudad más cercana, pero el transporte regular tardaría cinco horas en traer la sangre. Su hija no puede esperar tanto tiempo".
¿Leacrest?
Bethany se puso de pie en cuanto escuchó el nombre de la ciudad. "Espere. Quizá aún haya alguien que pueda ayudarnos".
Con las manos temblorosas, ingresó a la lista de contactos bloqueados, encontró el número que necesitaba y presionó el botón de llamar. "Una vez me dijiste que me darías cualquier cosa que te pidiera si aceptaba casarme contigo. ¿Esa promesa sigue en pie?".
"Así es", respondió el hombre con una voz tranquila y profunda.
Bethany cerró los ojos y se obligó a decir: "Mi hija resultó gravemente herida en un accidente automovilístico y es posible que no sobreviva. El hospital necesita sangre tipo AB negativo y varios especialistas en cuidados intensivos...".
"¿El hospital tiene un helipuerto en el techo?", la interrumpió el hombre antes de que ella pudiera terminar, con voz firme y segura. "Tendré la sangre y el equipo médico allí en una hora".
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