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Historia

Capítulo 3 Capt 03 Resurgimiento de una manada implacable

Palabras:2406    |    Actualizado en: 15/06/2024

os caballos, por fin ven llegar a Haxnia, a la que hací

tabas? Llegué a pensar que te había sucedido algo con

ia? O continuaron tan cordiales como cuando no

mujeres son radiantes -le responde Cidonna y seguidamente le pregunta- quién era ese joven que te tomó

uscar una respuesta, pero e

muchacha con los ojos vendados y las manos ata

e prepararla para la iniciación. Debe

ieres -le pre

convertirá en loba por primera vez en su vida, si consigue tener la fuerza suficiente para romper las ataduras, entonces debe caz

se llenará de bestias salvajes que nada tienen que ver con es

sos aullidos, los cuales ya no amedrentaban o sorprendían a sus moradores, debido a que ya todos estaban al tanto de cuál era la motivación y dur

omenzó a ser conocida y admirada como la enlace con los renacidos, con insistencia Cidonna, se ofreció de voluntaria para volver a acompañarla y ella no se lo permitió, ya que la muchacha constantemente le mencionaba a Nhivar, por lo que dedujo que también se había enamorado del apuest

animales, presienten que algo misterioso e inexplicable habita más

eriza a los depredadores, ayudándolos a detectar los diferentes olores sin importar que se encuentren a mucha distancia. Y así, los conducen a sus predios. Tras una corta reunión en que intercambian asunto

que da la sensación de que levita por encima de la hierba del tupido bosque. Cuando ella jadeante consigue llegar al pie de la catarata, el joven

uiré aventajarte, o lo haces para sofocarme y que no tenga fu

ía y extendió sus brazos como inv

. Ven y demuéstrame

ndo y con precipitación se

él con los dedos de su diestra roza suavemente los contornos de los pechos de ella y se detiene en sus pezones culminados con una rigidez placentera, acción que les provoca un incontrolable erotismo y placer

san continuamente y de mutuo se levantan y se lanzan a las aguas. En uno de esos int

e querido p

etengas amor m

na vez alguien que no fuera de sus cl

contempla silencioso y m

convertidos por causas del destino. De hecho, allá en tu aldea puedo sentir que una joven que

e da cuenta de que se refiere a Ci

que de quererlo yo podr

Sí, pero jamás te con

n a un poder que solo es

a humanidad que poseemos. Escuché leyendas sobre algunos antiguos renacidos que tal era su ferocidad que llegado a un punto jamás pudieron

asegura ella sujeta d

smuta y deja escapar un gruñido, pues detectó en la cercana vegetación que algu

por ser testigo de un inesperado suceso, ec

do invierno, de igual modo se acercaba la temida fecha en que eran atacados y lo sabían por qué un par de espías enviados a los confines de Merthalia, regresaron con malas noticias

osechas fueran abundantes y ya hace más de quince días que los graneros están abarrotados por lo aco

e el naciente, también avanzaba una numerosa y lenta caballería. Desde una alta atalaya, un hombre los ha esta

za a tierra emitiendo alaridos de alerta, es uno de los vigías apostados en los collados que rodean al pueblo. Indudablemente, muchos ya dormían y a sí y todo rápidamente se ve rodeado por decenas d

ose paso entre los aglomerados,

é su

caballería por el estrecho de

preciar -volvió a pregu

u respuesta provocó murmullos de pánico entre hombres y mujeres sin

ló a un hombre- Gilmux, busca un caballo fresco y recorre los puntos donde se mantiene los otros observ

spondió el aldeano y Atk

avisarle a los clanes del bosque... Que todos se preparen para l

de los que ya estaban en sus puestos y se debía a que Haxnia, acompañada por tres hombres, viajó en medio de la noche a los bosques

a quienes se les enfrentaban, eran demasiados para una población, la cual aún no era versada en las artes militares. A cada minuto se escuchaban gritos enardec

viéndose rodeados por todas partes, bajo las órdenes de Atkor, Dortho y otros aguerridos más, con los sobrevivientes ab

en la pradera y esperan derrotarnos

sus dos cuartos traseros, armas en crueles manos son mostradas con perversidad. Las huestes se reagrupan cr

mujeres jóvenes y las niñas que sobrevivan serán propiedad de Merthalia..

da, porque nunca seremos sus esclavos! -vocife

cuando ya faltaban unos cuarenta metros para la inevitable colisión, desde los linderos del bosque salieron cuatro jinetes y no estaban solos. Desde sus costado

¡Hoy aquí acaban sus fechorías y desmanes...! ¡Ninguno regre

uza mal vestida, por lo que al verlos como una insignifica

temblar a los ejércitos del imperio! Piensan

reíblemente no eran humanos, sino una aterradora e implacable jauría de bestias muy semejantes a lobos que gruñían y tales criaturas les cayeron encima antes de que algún asaltante pudiese reaccionar. El primero en ser alcanzado por una e

uienes poseídos por el horror clamaban piedad, sus caballos relinchaban asustados y no obedecían a sus amos. Porque aquella fuerza de ataque

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