img La chica de mi vida  /  Capítulo 3 ¡Si me vas a ayudar, no te detengas a la mitad! | 0.27%
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Historia

Capítulo 3 ¡Si me vas a ayudar, no te detengas a la mitad!

Palabras:1609    |    Actualizado en: 04/03/2020

medias, y como me has salvado, debes hacerte responsable de mí", le dijo Terence con aire de suficiencia antes de continuar: "No puedo dormir así,

o utilizando ademanes exagerados, y al descubrir que estaba lleno de sangr

e ese hombre se comportara de manera tan descarada, de modo que resopló y lo rechazó con firmeza. "No,

eradamente contra el impecable sofá. Todo lo que tenía que hacer era esperar la respuesta de Carla, quien lo miró con incredulidad y, poniendo los ojos en blan

s se levantaba del sofá, y entonces le hiz

dame", le

e aún tenía, Terence se sentía agotado y no estaba seguro de poder entrar sin

muerto, pero aun así Carla caminó hacia él y, con cierta ap

n su lugar colocó un brazo sobre los hombros de la chica, recargando tod

a cargar con un hombre pesado, se sentía como si llevara sobre sus hombros al Monte Everest. Al mismo tiempo,

hombro en cuanto se le presentó la oportunidad, e inmediatamente se di

momento en que ya no tuvo donde apoyarse. Él hubiera ido a

lvió hacia él con evidente

a sonrisa irónica apare

iera sido capaz de valerse por sí solo, pero en ese moment

e. Carla lo ayudó a sentarse a un lado de la

as!", se quejó la chica, quien después lo ayudó a quitarse la ropa sucia y manchada de sangre. Al hacerlo, inevitabl

entes a los de ella. 'Maldición', pensó ella al notar q

de cabeza a Carla, y ahora tenía que quitarle la ropa y to

rimero? Entonces seré todo tuyo", se burló Teren

, protestó Carla. Después de recuperarse de su momentáneo desliz, la chica rápidamente apartó la vista al

la puerta con fuerza,

ara entre las palmas de sus manos. "¡No s

pues pensó que sería mejor esperar para ayudarlo cuando él saliera, en lugar de esperar

cho, por la falta del mismo, caminó de manera casual hacia el baño y abrió la puerta sin pensar mucho en ello, pero al instante su somnolencia se desvaneció en un se

us mejillas hasta el resto de su cara, incluyendo su cuello. Re

ba completamente desnudo cuando ella lo vio. Mientras se veía en el espejo, él sonrió con amargura. Era

de color rosa claro que encontró

escante!", exclamó mientr

erse en su habitación, pues estaba muy avergonzada, aunque también secretamente regocijada. En estos veinte años de su vida, esa era la primera vez que Carla veía a un hombre sin

palda. ¿Puedes, por favor, ayudarme a cambiar la gaza?", le preguntó él. Carla se asustó y dio un pa

olvió hacia el hombre, "¿Me estabas tomando el pelo? ¿Cómo es que ya

arlo esperando hasta que se le dé la gana. ¿Por

nzó a burlarse, "Una buena ducha siempre me revive así. Además, antes estaba agotado, así que, por supuesto, ahora ya pu

rte vergüenza!", le dij

precio, "Bien, ya que has revivido, ven

ame en paz", y agregó: "Además, quiero que te vayas de

empujó y cer

una pulgada. Simplement

asará mañana?', se

ean, quien tenía que haber ido a la escuela, gritó desde la s

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