ampa!", le gruñí, pero se fue sin
o hacerle una pregunta".
o Alonso, aunque el único criminal en esa celda
asintió. "No ahora que sé la verdad. Por favor
se lapso, Laura, te juro por la Diosa que te daré tu
meto, m
A mi loba le hubiera encantado transformarse y matar a Laura en ese
ó ni bien nos quedamos solas, luego se echó a reí
blanco muy fácil", me desafió co
ez en la vida, sentía odio a raudales: aborrecía a Laura Allison
nte que tenía que ser mi pareja, así que esperé el momento indicado para conseguir mi o
ñas para demostrarme que hasta su
ada?". La pregunta me salió del al
". Se dio vuelta para dirigirse a la puerta y,
su sitio. Alonso me dará tu lugar de
nque el comentario no hiz
e he hecho para llegar a este punto". Se a
ués de todo, morirás mañana y, a
? ¿Qué di*blos
... de eso tamb
? Llevábamos tres años intentando tener un cachorro, y ella
ó Katie. "Se pus
y bien, porque de inmediato emp
de mí. Ya no pude soportarlo, me abalan
sura! ¿Tú lo
Podría haber sido feliz, pero s
ras para destrozarla. Sin embargo, Laura me empujó
s. Apoyé las manos en el suelo, pe
ra lo débil que er
me. Los obligaste a darme acónito, si no fuera por
da y repugnante. Iré a ver a mi pareja y, quién sabe, ¡tal vez esta noc
áver!", murmur
a a mi comentario. "Y eso será mañana, po
portaba cuántas veces había repetido eso en mi mente desde aquella mañana. Cuando se abrieron las puer
enó a sus guerreros, y me
control. Pero no lo logró, el acónito hacía sus efectos. "¡Nadia!",
podía mantenerme en pie. Luego las puertas se abrieron, y los rayos del sol me golpearon fuerte, la intensa luz me hacía doler los ojos, la piel lastimada me ardía por el calor del verano, y mi
ero de nuestra manada! ¡No merece vivir!". El público empezó a t
ó entre la multitud. "¡Mató a
portaba escuchar lo
a la manada me quería muerta? ¿Y por qué? ¿Porque no les había dado un heredero? Pensé que trabajar dur
a. A Alonso nunca le había importado la manad
había asistido a todas las reuniones a las que él había faltado y había puesto m
ciable, así que, en su momento, tomé la iniciativa y llevé las riendas de la manada
e había dicho que no lo haría. Ella se había convertido en el centro
lo estaba por enterrar, lo había engañado, lo h
tristecía no tener la oportunidad de ver su caí
e dieron ganas de salir corriendo. Ese día morí, y ahor
gusto a él. Debí quedarme en el lugar que me correspondía y desterrarla de la
ía mi v
an más en una omega que en su Luna, no eran más que unos cobardes oportunistas. Se estaban vengando de mí
a ellos, era cuestión de tiempo, esa mujer conduciría a la Manada Sangre Roja a la muerte.
Katie de repente. "¡
l Beta del padre de Alonso durante años, y siempre había tenido una actitud fuerte e imparable. En ese mom
e y lo miré a los ojos para que le q
hombre que conozco". Hubiera querido sonreírle, pero no encontraba la fuerza p
y percibí su intención de acercarse hacia
rreros me llevaran frente al consejo. Sentía la mirada de mi padre sobre mí; entre ta
os del consejo. "Te declaramos culpable de
no me hubieran drogado tanto, le habría demostrado quién era
ltitud que allí se había congregado y vi sus vítores,
a mi verdugo. Marchó de manera marcial hacia mí y levantó
de lo que hacía, quería matarme. Quería m
á", le susurré, y
r podido. Quería que supiera que no estaba enojada con ella por no haber podido defenderm
da y me la clavó en el pecho; acto seguido, me pateó, yo caí al suelo, y
inó". Yo parpadeaba de forma involuntaria, ya no era c
i sangre corrí
éngan
ecución. Abrí un poco los ojos y logré divisar a un hombre apues
an esta
on ese bombón, pero ya era d
e para camb