Nadia, por fav
n me llamaba, pero
y ayúdame a sobrevivir en este maldito agujero negro o lo q
ible. Alonso me había ejecutado. ¿C
ruñó de forma imperativa. Obedec
a de dónde d
dimensión!", Katie insistió. Podía sentir sus emociones, est
frío y solitario. Si eso era el cielo, entonces, me habían estafado, por
"¿Puedes ver si hay una puerta secreta
bía nada, era un vacío infinito, era imposibl
re el infierno, un sitio que solo si se lo comparaba con el planeta Venus, podía verse como un vergel. Los que caí
cho, así que esperaba ir directo al cielo y encontrar mi recompensa
. Lo único que escuché fue
vuelta tratando de descubrir si
te!", Kati
e". La situación em
hice caso, de lo contrario
pretar mi brazo. "
uertas de verdad!",
ra siempre. Ahora que hemos aclarado ese temita, ¿puedes callarte
ste lugar", mu
e un segundo, déj
spacio vacío diferente. Hice lo mismo varias veces hasta que quedé exhausta y, cuando comenzaba a considerar que me había vuelto loca, surgió de la nada
o! ¡Lo logré!", pe
stalinas, montañas hermosas, b
na voz femenina desde atrás. Me sob
largo hasta la cintura, trenzado y decorado con estrellitas brillantes. Esa mujer tenía la piel tan blanca y pura que parecía
o la mujer, y me indicó con un ademán que
reconocí y me paré frente a ella
ontestó observ
o?". Necesitaba q
e confundía muchísimo. Sus ojos eran como dos brillantes gemas turquesas,
r, pero ¿por qué esto
blancos, los cuales nos saludaban cada vez q
e pedí permiso, o mejor dicho, le
ro del lugar y me sentí tranquila por primera vez desde que había comenza
guarida y vivir aquí
to bueno, a que me dijera que me había estad
enviará al infierno
puedo quedar aquí?", re
no pue
se diri
í en la tierra. ¡No me envíes al infierno!". Sentí
el infierno, Nadia?", me p
ces, yo estaba
este lugar. El cielo fue hecho para personas como tú, pero si permito que te quede
caso el cielo ten
sincera, no sabía
lté una carcajada, tenía que ser
?", le pregunté ni
sión fácil, pero te necesito allí, te necesito en esa m
viera a la Mana
!", le gruñí; la Di
hí, solo traición y dolor. ¡No quiero volver
si quieres, pero no
muere, Nadia? Estoy haciendo una excepción, y te estoy da
", le
me das opción". Sentí que alguien me agarraba con fuerza y me jalaba por de
a cualquier lugar menos a la manada, pero, antes de que pudiera decirlo, me
esta vez. Miré de nuevo a mi alrededor, en efecto era mi dormitorio, pero co
e repente, la puerta golpeó la pared. Y ahora me quería morir de nuevo, ya entendía por
ordenó. Cargaba en brazos a una mujer her
da, pero ahora no podía reaccionar de la misma manera, así que me crucé de brazos, me apoyé en la almohada y me impuse: "¿
ue no podía hacerlo, porque
era predestinada,
a si ella era su compañera o no. Yo era su Luna, y él me habí
rraba a su camisa, en la cual se secaba las lágrimas. Te
arnar para cometer los mismos errores, someterme, y ser débil ante Alonso
edo hacerle eso!". Alonso l
gar en nuestra manada.
que exclamé: "Ella es una pícara traidora y una Omega
a y, señalándolo con el dedo, l
de nuestro