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velación de mi esposa: el hijo que crié no era mío, y mi tumba, el lugar
n fue la es
esposa, Catalina, sonriendo con desprecio ante mi agonía, se
imiento perduró durante cincuenta años de un matrimonio sin amor,
ón de mano a Catalina. Y al ver el mismo odio en sus ojos que había atormentado mi vida an

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