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trella de los De la Torre, una invaluable reliquia familia
pública. Isabela estaba embarazada de su hi
e mudarían de nuestra suite principal a un ala más pequeña p
le" por el bien del legado familiar. Había elegido su li
o era un reemplazo, fácilmente descartable por una opción más "fértil". El amo
nfierno de llamas en el mar y el mundo me daba por muerta, mi padre recibió un único mensaje de texto
ítu
a Isabela. No a mí, su esposa, sino a su cuñada viuda, frente a todos
de nuestro compromiso. Ahora, brillaba contra el pálido cuello de Isabela, burlándose de mí. No era solo una joya. Er
familia De la Torre, pero también, ahora me daba cuenta, había puesto en marcha algo oscuro. Mateo, el hijo menor, de repente se vio catapult
su hijo mayor fue rápidamente eclipsado por una obsesión singular y escalofriante: el linaje De la Torre
tos de cristal-. Ella lleva el legado. Necesitamos un heredero. Un herede
idos por una extraña mezcla de deber y miedo.
zón, mi amor... te pertenecen solo a ti. Esto es
o endeble, ya agrietado. Q
e hicieron más largas. Sus llamadas telefónicas, antes abiertas y frecuentes, se volvieron reservadas. Su tacto, antes ansioso, se volvió vacilante,
a. Cecilia sonreía, el triunfo grabado en cada línea de su rostro. Mateo pareció aturdido, luego un destello de org
strella de lo
dedos temblando ligeramente,
uedo aceptarlo. Es demasi
os en mí, un brillo triunfante ocu
paso adelante. Su mano, adornada con a
de nuestra familia. Aquí es donde pertenece ah
só en mí, afila
a tuvo s
No me miraba a los ojos. La habitación, llena de invitados susurrantes y
nte me encontró en la biblioteca a oscuras. El aire estaba cargado con el olor
voz apenas un susurr
voz plana, despr
a ti,
golpe, sus ojos se ab
Qu
vesándolo-. Huele a tu loción. L
bió por el cue
es frágil. Necesita apoyo
gunté, mi voz todavía inquietantem
crudo y ácido. El aire mismo a s
cerca, tratand
pieza personalizada. Lo que quieras.
é de su
de los diam
tración-. Esto es por la familia. Por el legado. Ent
ía, resonó en mi mente de una
orre asegura el linaje, Sofía
mente a Isabela, lue
tiende su papel. Una m
verdader
espués de que nazca el niño, podamos arreglar que tú... lo adoptes oficialmente. Sa
o de Isabela, engendrado por mi espos
Sofía. La seriedad de los De la Tor
en él cuando su propia familia lo veía como menos que su hermano. Había volcado mi coraz
se sentía como una marca al rojo vivo en mi propia piel. Era
culpa y autoprotección. Una profunda y
i voz plana, casi serena-
ndido por mi rep
a? ¿De
osamente en la biblioteca, nos obs
de presión, y se alinea. Una muj
me, a confirmar mi derrota. Pero solo solid

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